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Expertos aragoneses sobre la baliza v-16: "No anticipa el peligro en muchos escenarios"

Los especialistas en seguridad vial analizan la "ineficacia" de estos indicativos como "sustitutos" de los triángulos

Imagen de la baliza V-16.

Imagen de la baliza V-16. / EDUARDO PARRAS / EUROPA PRESS

Zaragoza

Los conductores aragoneses están ultimando un cambio en sus vehículos de cara al próximo año, pues tienen hasta el 31 de diciembre para incorporar las nuevas balizas v-16. Por eso en estas fechas prenavideñas muchos de ellos han incluido ya estos indicativos en su carta de regalos de Papá Noel. Pero no se trata de ese ansiado regalo que anhelan encontrarse bajo el árbol de Navidad. Y es que se ha convertido en una exigencia de la Dirección General de Tráfico (DGT) contra la que recelan diversos representantes del sector del automóvil y otras voces autorizadas del colectivo. Es el caso, por ejemplo, de dos expertos aragoneses en materia de seguridad vial para quienes la baliza v-16 no supone "ninguna solución" en ese objetivo que se persigue de evitar los accidentes por colisión contra vehículos que quedan inmovilizados en la calzada.

"Ninguna persona se siente cómoda en el arcén. Nadie se va a sentir tranquilo. Hay una ridícula formación como conductores, la formación brilla por su ausencia, y habría que enseñar a gestionar esas situaciones de emergencia, a evaluar y actuar", sostiene Juan José Alba, profesor de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Zaragoza, sobre la importancia de concienciar a los conductores para saber en qué circunstancias se puede abandonar el vehículo con una garantía de seguridad.

"Su visibilidad no es buena"

Más allá de analizar sus riesgos, continúa Alba, estas balizan también presentan unas deficiencias técnicas que pueden elevar el riesgo de siniestro a partir del 1 de enero. "La baliza no tiene una gran visibilidad de día ni en curvas ni en cambios de rasantes. Su visibilidad no es buena. Los intermitentes alumbran más que la baliza", asevera este ingeniero zaragozano, para quien las balizas podrían jugar su papel como "complemento" y "no como un sustituto" de los triángulos.

La baliza V16 sobre un coche.

La baliza V16 sobre un coche. / EL PERIÓDICO

En esta misma línea se pronuncia Juan Carlos Toribio, director del Departamento de Seguridad Vial de la Unión Internacional de Motociclistas (IMU). "Con los triángulos conseguíamos que todos los vehículos pudieran percibir la presencia de un vehículo inmovilizando, pero la baliza no anticipa el peligro en muchos escenarios. Cuando llegas a la incidencia ya es demasiado tarde para reaccionar. En algunos caos la v-16 anunciará el peligro cinco o diez metros antes", defiende Toribio sobre determinadas situaciones como cambios de rasante, escenarios con visibilidad reducida o circunstancias climatológicas adversas. "Tardaríamos demasiado en ver la v-16", refrenda.

La baliza v-16

"La retirada de los triángulos pone en peligro la verdadera preseñalización, capaz de permanecer horas preseñalizando con la capacidad de hacerlo a 150 metros de distancia. A la v-16 se le exige una señalización mínima de media hora, lo que supone un alto riesgo para el tráfico y la seguridad de los ciudadanos en un país cuyo tiempo de respuesta puede superar incluso la hora", prosigue Toribio.

Por eso cree que van a aumentar los "accidentes por choque con obstáculo", es decir, las colisiones contra vehículos que permanezcan inmovilizados en la calzada. Toribio habla de "ineficacia en materia de seguridad vial" y, sobre todo, de "un negocio perfecto" para la Administración, pues calcula que su venta puede reportar más de 200 millones a las arcas del Estado. "Es un modelo de recaudación cíclico", lamenta Toribio. Y es que, asegura, "dentro de 12 años" habrá que comprar nuevas balizas. Será el regalo que se incluya en la carta de Papá Noel de 2037.

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