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Así trabaja Unkar, el perro que ha participado en los últimos rescates por aludes en el Pirineo aragonés: "No falla"

El perro ha localizado los cuerpos de los fallecidos en las dos avalanchas de nieve de Panticosa y Bielsa

VÍDEO | Así ha sido el rescate del montañero fallecido por un nuevo alud en el valle de Bielsa

Guardia Civil

Zaragoza

Unkar es un pastor belga mallinois que vive en casa de Kiko Navarro, un especialista y guía canino del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) que tiene su base en Jaca. Pero esta hembra de nombre Unkar no es una mascota como cualquier otra. Es el animal con el que Navarro se ve cara a cara con las vicisitudes del Pirineo oscense, grandes temporales y tempestades en elevadas altitudes si la Guardia Civil recibe un aviso por una avalancha de nieve con sepultamiento, tal y como ha sucedido hasta en dos ocasiones esta misma semana tras sendos aludes en el pico Tablato (Panticosa) y en la Punta de Caus (Bielsa). En la localización de los cuerpos ha participado este can (en Panticosa también lo hizo Ball-Rog, el perro del Greim de Panticosa), la primera vez que lo hace Unkar en sus cinco años como perro de rescate. Sin el certero olfato de Unkar, de hecho, los especialistas del Greim todavía estarían trabajando en el rescate de los cuatro cuerpos según explica el guía Kiko Navarro, un guardia civil que está "encantado" con su mano derecha en forma de cuatro patas perrunas.

"Es una satisfacción que el trabajo en la sombra se vea recompensado. Estamos en la buena línea de trabajo. La efectividad es manifiesta", se enorgullece Navarro en declaraciones a este diario tras el buen trabajo de la perra, pues en poco tiempo pudo precisar el punto exacto bajo el que habían quedado sepultadas las víctimas. Y es que ese es el trabajo de Unkar, el mismo fin para el que se lleva preparando cinco años una vez que fue seleccionada por sus "instintos muy fuertes" de búsqueda, de caza y de presa. Son unas condiciones, precisamente, que se ven potenciadas en los perros de esta misma raza.

"Muchas horas"

Es el punto de partida de los cinco guías caninos con los que cuenta la Guardia Civil en los Greim de Benasque, de Boltaña, de Huesca, de Jaca y de Panticosa. Y se requiere de mucho trabajo, "muchas horas" de adiestramiento en las que el instructor potencia esos instintos a través de un juego que tiene como recompensa un rodillo de tela. Es el juguete que se entrega a Unkar si localiza el cuerpo bajo la nieve, como se le viene entrenando en la montaña al esconder a compañeros bajo la nieve.

Kiko Navarro, guía canino y Unkar, en un helicóptero de la Guardia Civil.

Kiko Navarro, guía canino y Unkar, en un helicóptero de la Guardia Civil. / GUARDIA CIVIL

Con esta preparación se adentraron en el corazón del valle de Panticosa y del valle de Urdiceto en apenas 48 horas. Hasta allí partieron con el material que siempre carga Navarro, un arnés que pueda izar al perro en el helicóptero, el juguete, un botiquín y banderines naranjas para marcar los indicios. "A una avalancha siempre voy pensando que voy a buscar a una persona viva", cuenta. Pero ellos, Unkar y Navarro, solo son "un complemento" de la expedición que interviene en estos operativos, pues también constan de una línea de sondeo y un equipo de palistas que actuaron una vez que Unkar hizo "el marcaje". Es decir, "el rascado en la nieve". "El olfato del perro no falla. Si sale olor de la nieve, si nos ayuda el viento... el perro lo va a detectar al 100%", relata este mismo guía canino.

"Muy rápido"

En Bielsa, por ejemplo, apenas tardó unos 15 minutos en rascar la nieve, "muy rápido para semejante avalancha". Y no lo tuvo nada fácil. Tuvieron que caminar unas tres horas hasta que llegaron al punto cero, un trayecto nocturno, "un punto más de dificultad" según reseña Navarro, en el que superaron un desnivel de 1.000 metros. "Unkar llegó muy reventada y buscó con una intensidad más baja (...) El viento no ayudó nada. Era muy vertical", relata el guía canino. Luego entraron en escena sus compañeros del Greim de Boltaña, quienes realizaron esa "indispensable" labor de sondeo. "Unkar no llega al cuerpo, el punto exacto nos lo dice la sonda. Necesitamos un equipo de sondeo y palistas. Es un trabajo en cadena", aclara.

Esa misma madrugada tocó emprender el camino de vuelta al refugio de Urdiceto, donde "tristemente" se felicitaron la venida del nuevo año con un compañero del fallecido que realizaba esa ruta con raquetas. Allí hicieron noche para evitar el sufrimiento de la perra porque tenía las almohadillas "tocadas". "Unkar durmió conmigo en el refugio. Estaba tiritando de frío (estaba mojada) y llegó a roncar (de cansancio)", recuerda Navarro sobre un animal que lo es todo en su día a día. "Unkar es un regalo de la vida. Dicen que los perros se parecen a sus amos y yo soy muy tranquilo y cariñoso y él también es muy tranquilo y cariñoso. Me siento muy identificado con su carácter. Estoy encantado de tenerla como compañera de viaje y de trabajo", resalta Navarro de Unkar, una perra cuyo nombre significa talento y cooperación. Son los valores con los que ambos arriesgan sus vidas en el Pirineo.

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