Condenado por robar con "una tranquilidad pasmosa" en la sede de UGT de Calatayud
Un hombre de 45 años con 43 antecedentes acepta un año de cárcel tras llevarse 900 euros de la caja de caudales

Imagen de recurso de una sede de UGT, cuyas dependencias en Calatayud fueron víctimas de un robo el 13 de febrero de 2025. / EUROPA PRESS
Un vecino de Calatayud ha hecho del robo "su modo de vida" según reseña la Policía. Tanto es así que ha sido detenido hasta en 43 ocasiones a sus 45 años de edad. Pero no parece ser un ladrón muy experto, al menos, según demostró hace unos meses en el robo que perpetró el 12 de febrero de 2025 en la sede con la que cuenta UGT en el municipio bilbilitano. Y es que no utilizó guantes, por lo que dejó sus huellas en el establecimiento y facilitó su posterior identificación entre los investigadores. Por eso ayer no le quedó otra opción que reconocer los hechos en el Juzgado de lo Penal número 5 de Zaragoza y aceptar una pena de un año de cárcel como autor de un delito de robo con fuerza en las cosas.
Así se desprende del acuerdo suscrito entre el ministerio fiscal y su abogado defensor, una sentencia de conformidad que también recoge la devolución de los 900 euros que se llevó de la caja de caudales de este local situado en la calle Pedro Montón Puerto (2). Inicialmente afrontaba hasta tres años y seis meses de prisión, pero la petición de condena de la Fiscalía se redujo de forma considerable al aplicarse la atenuante de drogadicción.
Los hechos
Sobre este ladrón de 45 años y nacionalidad española se dice que ha hecho del robo "su modo de vida" según hicieron constar los investigadores en el atestado que remitieron al Juzgado de Guardia. "Los lleva a cabo con una tranquilidad pasmosa que solamente otorga una dilatada experiencia en la comisión de estos delitos, no importándole en absoluto las veces que ha sido detenido ni identificado en hechos anteriores, habiendo normalizado e interiorizado esta forma de actuar de carácter asocial", recoge al atestado.
Tanto es así que el acusado sustrajo las llaves del local y se coló allí cuando una de las trabajadoras marchó a comer. Y cuando regresó su compañera sobre las 15.30 horas se percató de que habían sido víctimas de un robo porque los despachos estaban desordenados. De esta forma lo certificó cuando abrió el armario en el que guardaban el dinero y comprobó que habían desaparecido los 900 euros que se guardaban en la caja de caudales.
"Aunque su modo de actuación no es muy depurado, lo emplea siempre, consistiendo en acechar locales comerciales abiertos al público. Se introduce al descuido sin que los empleados lo adviertan o aprovechándose que estos no se encuentran y sustrae diversos efectos", añadieron los investigadores en este mismo atestado, en el que también enumeraron otras detenciones por hechos similares en Calatayud como los robos que cometió en una pizería, en la sacristía del Colegiata del Santo Sepulcro, en una tienda de muebles o en una cervecería.
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