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El infierno habita en las afueras de Garrapinillos: así era la 'casa de los horrores' donde sufrió las torturas la joven secuestrada

El escenario de todas las torturas y agresiones físicas y verbales que sufrió la joven de 23 años se sitúa lejos del casco urbano de Garrapinillos, una zona tranquila en la que vivían unos secuestradores "misteriosos"

El interior de la parcela, con un coche y una piscina.

El interior de la parcela, con un coche y una piscina. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

David López

David López

Zaragoza

El terror a veces habita en la casa de al lado. La liberación de una joven de 23 años que había permanecido secuestrada en un domicilio de Garrapinillos durante cuatro meses, sometida a múltiples torturas y vejaciones por parte de sus captores, que además eran de su propia familia, ha conmocionado al barrio, que mira sorprendido cómo es posible que algo así suceda sin que nadie pueda enterarse, siquiera una mínima pista de lo que allí estaba ocurriendo.

Unos hechos que, en este caso, se localizan en una especie de casa de los horrores que está ubicada en el número 4 del Camino de la Almenareta, a la que EL PERIÓDICO DE ARAGÓN se ha acercado para constatar la opinión de sus vecinos y las características de este domicilio convertido en jaula de castigo desde septiembre de 2025 hasta que la víctima fue rescatada por su madre y sus hermanos el 30 de diciembre.

Exterior de la casas de los horrores en Garrapinillos.

Exterior de la casa de los horrores en Garrapinillos. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Se trata de una parcela con una valla de más de dos metros que protege una edificación de una única planta, con jardín y piscina en el exterior y espacio para aparcar vehículos junto a una pequeña construcción auxiliar. Las puertas están abiertas aunque en apariencia nadie está en el interior, un perro vigila que nadie entre, y hay tres coches aparcados dentro.

"No tenía ni idea de que era aquí"

"He escuchado la noticia y sabía que era en Garrapinillos pero no tenía ni idea de que era aquí", reconoce uno de los vecinos de la zona, que prefiere mantener el anonimato por cuestiones obvias. Al final, los captores de esta chica están en libertad y ahora sí saben quienes son, para ellos "gente muy misteriosa" que "apenas se relacionan con los vecinos desde hace años, no se hablan con nosotros para nada".

La zona cuenta con otras construcciones en el entorno, una zona diseminada, en la que sobre todo se encuentran casas que sus dueños utilizan como segunda residencia o como recreo, algunos solo las usan los fines de semana. Y entre los caminos, algunas actividades como el centro de hípica que está instalado justo al lado de esta especie de casa de los horrores que no había levantado sospechas en nadie.

Y es lógico porque el muro que rodea la casa impide ver prácticamente nada de lo que ocurre en el interior. Mucho menos lo que se ha conocido, ya que esta es "una zona muy tranquila", alejada del casco urbano, a más de un kilómetro, y muy cercano al aeropuerto de Zaragoza. Allí se vive la misma calma de siempre estos días, después de desvelarse todo lo ocurrido con el macabro cautiverio.

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