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Un hombre niega que violara y golpeara a su exmujer en Zaragoza: "En mi vida le he puesto la mano encima"

El acusado sostiene que su expareja le puso la querella cuando conoció que él le había presentado la demanda de divorcio

El acusado, este lunes, en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

El acusado, este lunes, en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza. / A. T. B.

Zaragoza

Un tribunal ha escuchado la declaración de una madrileña que denuncia una presunta agresión sexual y otra física y la de su exmarido, un zaragozano que aglutina ambas denuncias dentro de la "maquinaria" que ella puso en marcha cuando él le presentó la demanda de divorcio. Son las dos versiones que este lunes se han confrontado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, donde el acusado se ha declarado inocente de dos episodios que se han fechado en el 11 de octubre de 2022 y el 22 de mayo de 2024 aunque no se denunciaron hasta el mes de diciembre de 2024. En lo que pasó a lo largo de esos años -incluido el nacimiento de un hijo en común en el mes de enero de 2024- se ha abundado en el juicio celebrado este lunes. Y no es un asunto baladí: el acusado afronta hasta once años de cárcel.

Sobre el 11 de octubre de 2022, el de la presunta agresión sexual, el acusado ha zanjado que "ese día no pasó nada" mientras que sí que ha reconocido el enfrentamiento del 22 de mayo de 2024 que "socavó" una relación ya deteriorada según ha relatado a preguntas de su abogado, el penalista zaragozano Enrique Trebolle. "Me cogió el móvil y vio que yo estaba hablando con varias chicas por Telegram, lo tiró al suelo y le dije que se desahogase. Ella me golpeó con los brazos. Me pegó fuerte", ha declarado este varón, quien ha recordado que en esa época se vio "sobresaturado" para compatibilizar las labores del hogar, su trabajo y el cuidado del pequeño.

"Era complicado"

"Ahí se empezaron a torcer las cosas. No manteníamos relaciones sexuales desde hacía un año. Era complicado... Caí en un pozo y eso (consumo de drogas y alcohol) no debería haber pasado, pero en mi vida le he puesto la mano encima ni le he dicho una palabra malsonante (...) Ella marchó a Madrid y estableció las visitas, una tarde o una mañana cada 15 días, y cuando recibió mi demanda (de divorcio) el 2 de diciembre de 2024 comenzó a poner la maquinaria en marcha" ha continuado el procesado, a quien examinó una psicóloga que ha manifestado que "no hay simulación", "no hay deseo de buena imagen" y "no hay defensividad" en las palabras que utiliza para declararse inocente.

A la declaración del acusado ha seguido el interrogatorio practicado a su exmujer, quien ha detallado los dos episodios que constan en la querella interpuesta en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 10 de Madrid. "Salimos de fiesta con unos amigos de la Universidad y al llegar a casa me encontraba muy mal, me tumbé en la con la ropa puesta pero me levanté con mucho dolor en la zona vaginal y al despertar vi cómo mi novio me estaba haciendo sexo oral. Le pedí que parara tres o cuatro veces pero no paró, le empujé y me fui a una habitación que estaba al lado hasta que vino a pedirme perdón y a decirme que no era un violador", ha afirmado esta misma mujer ante el tribunal presidido por la magistrada Natividad Rapún.

"Fui esa noche (la del 22 de mayo de 2024) a preguntarle lo que estaba pasando, cocaína poros, sexo duro... Me dijo que no tenía nada que ocultar, me entregó su móvil y vi que estaba en grupos de compraventa de droga y que hablaba con chicas. Me agarró con mucha fuerza", ha continuado. Por todo ello, la Fiscalía y la acusación particular a cargo de la abogada Ana María Ruiz solicitan diez años de cárcel por un delito de agresión sexual y otro año de prisión por un delito de lesiones. La causa la ha dirigido el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Zaragoza. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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