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Un comercial dice que es la víctima de "una guerra familiar" en una empresa de Zaragoza tras acusarle de quedarse con un Maserati

El acusado defiende que continuó con el coche de la compañía frutícola porque nadie le comunicó que había sido despedido

El acusado, A. M. F., en el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

El acusado, A. M. F., en el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Zaragoza. / A. T. B.

Zaragoza

Un conflicto familiar en una empresa frutícola, MercaCorreas SA, ha desembocado este martes en un juicio contra uno de sus antiguos comerciales, el riojano A. M. F., a quien se acusa de apropiarse de un Maserati de la empresa cuando ya había finalizado su relación contractual con la entidad. Es, al menos, lo que han denunciado el propietario de la compañía zaragozana y su hija, quienes han asegurado que el mismo acusado les presentó su dimisión tras conocer que ambos habían cesado de gerente a su hijo y a su hermano, respectivamente. Y el apoyo a este varón es, de hecho, la única explicación que encuentra A. M. F. para la acusación que los denunciantes han ratificado en la Audiencia Provincial de Zaragoza. Es decir, que él solo es la víctima -y para nada el acusado- de las desavenencias entre los dos bandos.

"Me han metido en un jaleo que no tiene nombre. Me he visto en medio de una guerra familiar, en un fuego cruzado, y como me posicioné hacia una parte tomaron inquina hacia mí. Me están volviendo loco. Ahora tendría que estar ingresado en el hospital porque estoy enfermo, pero quiero acabar con esto", ha clamado el comercial ante el tribunal adscrito a la Sección Sexta, presidido por el magistrado Mauricio Murillo, que ha tomado buena nota de las rencillas. Solo a preguntas de su abogado, el letrado Ángel Aramayo (ha declinado contestar al resto de las partes), A. M. F. ha zanjado que él nunca presentó su dimisión. Y que, por otro lado, nadie le comunicó que se había prescindido de sus servicios...

Un Maserati

En cualquier caso fue un vehículo que la Policía encontró en un aparcamiento de Logroño en el que el acusado lo estacionaba de forma regular. "Como no lo devolvía se le envió un burofax dándole una semana pero no fue así y a las tres semanas me llamaron que lo habían encontrado en un aparcamiento público", ha subrayado la dueña de MercaCorreas SA, cuyo progenitor ha lamentado que otro hijo pusiera a disposición del acusado este mismo Maserati valorado en 140.000 euros. "Le dije que por qué le tenía que comprar un coche de 525 caballos a un comercial. Me pareció fatal, primero por el coste y luego por la imagen", ha afirmado.

Mientras que la Fiscalía solicita cinco años de cárcel por un delito de apropiación indebida, la acusación particular pide tres años y seis meses de prisión por este mismo delito y otros 21 meses de prisión por un delito de administración desleal. La causa la ha dirigido el Juzgado de Instrucción número 10 de Zaragoza. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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