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Nueva agresión en un centro de menores de Zaragoza: tres educadores denuncian los hechos ante la Policía

Los trabajadores han convocado para la semana que viene tres jornadas de huelga para denunciar la situación

Intervención de la Policía Nacional en el centro de menores de Juslibo el pasado 5 de febrero.

Intervención de la Policía Nacional en el centro de menores de Juslibo el pasado 5 de febrero. / Jaime Galindo

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Nuevo episodio de violencia en un centro de menores de Zaragoza. Este miércoles, dos trabajadoras sufrieron una agresión en uno de los centros de acogida del Gobierno de Aragón, gestionado por Ozanam. Las dos han interpuesto denuncia ante la Policía Nacional. Los hechos, según ha podido saber este periódico, se produjeron el miércoles. Además, un tercer educador del centro denunció por amenazas reiteradas a otro interno.

Según confirman fuentes de la Policía Nacional, el miércoles, un joven, al que se le había requisado su teléfono por mal comportamiento, accedió al despacho del centro, donde se encontraban dos educadoras, para reclamar el móvil. Ante la negativa de las trabajadoras, el joven, de 17 años, se abalanzó sobre una de ellas, con quien hubo un forcejeo. La compañera, al tratar de ayudarla, también recibió empujones y golpes. Ante los gritos pidiendo ayuda de las trabajadoras, varios compañeros acudieron en su auxilio y el incidente no fue a más, según consta en la denuncia.

Las trabajadoras denunciaron el miércoles lo sucedido ante la Policía Nacional, el mismo día en el que otro compañero del centro presentó otra denuncia por amenazas.

Según consta en la denuncia, el 20 de febrero se instó a un joven del centro a que limpiará su habitación, algo rutinario, pero el interno se negó. Al día siguiente, sábado, el joven no recibió la contraprestación económica asignada por lo que empezó a insultar al trabajador y a amenazarle. Unos insultos que se han ido reproduciendo con los días hasta el punto de amenazarle con pegarle si ve por la calle. El educador interpuso el miércoles una denuncia por amenazas.

Estos incidentes se suman a los seis episodios de violencia verbal y física de menores a trabajadores (cinco de ellos en dos centros gestionados por Kairós) y las 13 denuncias interpuestas por agresión ante la Policía. El último fue el motín en el centro de reforma de menores de Juslibol, donde se vivió una jornada histórica de violencia que se prolongó durante dos horas dejó varios heridos, entre ellos menores, trabajadores y agentes.

Los trabajadores llevan tiempo denunciando que la situación es insostenible, que hay que reforzar las plantillas, poner más seguridad y repensar el modelo. Nada de eso ha sucedido por ahora, por lo que han decidido plantarse y convocar una huelga para la semana que viene. La huelga se ha convocado para los días 2, 3 y 4 de marzo con la intención de mostrar su disconformidad con la privatización del sector aunque su efecto e impacto va a ser mínimo. Precisamente, denuncian que desde el Gobierno de Aragón les imponen unos servicios mínimos del 100%, lo que limita su derecho de protesta. Un porcentaje que, añaden, evidencia la precariedad a la que se enfrentan, pues no se puede prescindir de un solo trabajador sin poner en riesgo la continuidad del sistema.

Tras el motín, la consejera de Bienestar Social y Familia (ahora en funciones), Carmen Susín, admitió que en el centro de reforma de Juslibol existían problemas relacionados con el «proyecto educativo y la organización interna» además de "fallos estructurales" que, aseguró, se han intentado solventar con más contrataciones, tanto en educadores como en vigilancia y seguridad, algo que los propios trabajadores denuncian.

Otra prueba de la situación que viven los educadores es el porcentaje de empleados que están de baja laboral, hasta el 25%, según la Plataforma por un Convenio Aragonés de Reforma y Protección, lo que provoca que en muchos turnos el educador con más experiencia para gestionar conflictos solo lleve seis meses en el puesto. 

El incidente de ayer se produjo en un centro gestionado por Ozanam, pero son los de Kairós los que suman más episodios. El más grave se registró el 25 de enero, cuando un joven del Centro de Observación y Acogida de Menores, "de 15 o 16 años", protagonizó dos altercados, generando situaciones de estrés, miedo y violencia. Tres educadores interpusieron la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional.

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