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La nueva organización judicial arranca con caos en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza: “¿Qué sentido tiene poner a compañeras en juzgados distintos?”

La Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, que reorganiza el sistema judicial, ha provocado una jornada caótica con funcionarios que desconocían su puesto y equipos de trabajo desestructurados

Imagen de una de las salas de la Ciudad de la Justicia de Zaragoza durante este lunes.

Imagen de una de las salas de la Ciudad de la Justicia de Zaragoza durante este lunes. / El Periódico de Aragón

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Zaragoza

La entrada en funcionamiento este lunes de la nueva organización judicial en Zaragoza ha comenzado con desorden, dudas y problemas de diversa índole en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza. Funcionarios sin mesa, cajas sin poder colocar, teléfonos que no funcionaban y dificultades con el sistema informático han marcado una mañana en la que, según varios trabajadores, apenas se ha podido trabajar.

La Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, la reforma que reorganiza el sistema español, ha comenzado a aplicarse con suerte dispar. El primer día ha estado marcado por la improvisación y la incertidumbre entre el personal.

Varios trabajadores que han atendido a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN describen una jornada “caótica” desde primera hora. Es más, algunos de los trabajadores han llegado al edificio sin saber siquiera dónde debían sentarse. “He venido a las siete y media y no sabía cuál era mi mesa. Nos mandaron un plano el viernes a última hora y cada funcionario era un número”, ha explicado una trabajadora. En su caso ha encontrado mesa, ordenador y silla, pero no todos tuvieron la misma suerte. “Había compañeros que no tenían ni mesa ni ordenador”, ha apostillado.

Durante buena parte de la mañana la actividad estuvo prácticamente paralizada. “Estábamos esperando a que vinieran los letrados, que son los que organizan el trabajo. Han llegado pasadas las nueve y nos han dicho que por ahora no tramitemos nada”, ha relatado.

La única indicación clara fue revisar el listado de procedimientos asignados para detectar errores en el reparto tras el cambio de organización. Algunos funcionarios se han encontrado con más de 200 asuntos procedentes de distintos juzgados anteriores.

A la reorganización interna se suma, además, una actualización del sistema informático Avantius, lo que ha complicado aún más el arranque de la jornada. Los técnicos de la empresa responsable han estado toda la mañana explicando las novedades a pequeños grupos de trabajadores.

La nueva distribución también ha roto equipos de trabajo que llevaban años funcionando juntos. “¿Qué sentido tiene poner a compañeras en juzgados distintos? Si has trabajado siempre con un equipo, lo lógico sería que siguiera igual”, lamenta otra empleada.

Según han detallado por los pasillos de la Ciudad de la Justicia, algunos funcionarios han sido trasladados a jurisdicciones que apenas conocen. “Han sacado gente de un juzgado y la han mandado a otra jurisdicción en la que no tiene experiencia. Hay personas de penal que ahora están en instrucción y al revés”, han señalado.

El traslado físico tampoco ha sido sencillo. Varios trabajadores han llegado por la mañana y han encontrado sus objetos personales aún en cajas o desperdigados por distintas dependencias. “Nos dijeron que hoy cogiéramos nuestras cosas y nos trasladáramos según el plano. Pero nadie ha venido a decirnos dónde ir ni cómo organizarnos”, ha resultado otra funcionaria.

Incluso se han producido situaciones curiosas. “Ha habido gente que ha ido a colocarse en su puesto y todavía estaban allí los que estaban antes”, se ha escuchado. Los problemas también han afectado a teléfonos y equipos informáticos: “Los teléfonos han estado locos. Me llamo a mi propio teléfono y no funciona, pero sí recibo llamadas de otros juzgados”, ha comentado otra trabajadora.

Las incidencias han tenido consecuencias en la actividad judicial. Según explican varios funcionarios, algunos juicios previstos durante la mañana se han suspendido porque el sistema informático no se ha sincronizado correctamente con las salas de vistas.

Mientras tanto, los letrados de la Administración de Justicia han pasado buena parte del día reunidos intentando reorganizar los equipos y corregir los problemas detectados. “Hoy prácticamente no hemos podido trabajar. Nadie sabía muy bien qué hacer”, ha resumido uno de los empleados consultados.

El personal confía en que la situación se vaya normalizando en los próximos días, aunque muchos han admitido que la transición al nuevo modelo será complicada. “Son demasiados cambios a la vez: compañeros nuevos, ubicación nueva, organización nueva y hasta el programa informático es distinto”, concluye una funcionaria.

Mesas vacías durante la primera mañana de aplicación de la Ley de Eficiencia.

Mesas vacías durante la primera mañana de aplicación de la Ley de Eficiencia. / El Periódico de Aragón

A este malestar se suma otra queja que circulaba este lunes por los pasillos de la Ciudad de la Justicia: algunos interinos han obtenido plaza fija mientras otros trabajadores aseguran llevar años preparando oposiciones y cambiando de destino hasta llegar al punto donde están ahora. Varios funcionarios han considerado esta situación “difícil de entender”.

Sección de Violencia sobre la Mujer

Óscar Ortega Sebastián, magistrado plaza 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Zaragoza, ha expuesto la situación de su juzgado durante la mañana del cambio. Ha reconocido que la primera mañana de funcionamiento del nuevo sistema ha sido complicada, aunque lejos del colapso que algunos temían. “Se esperaba peor. Cuando hemos llegado por la mañana hemos venido bastante pronto para intentar averiguar todas las novedades. Hoy se habían juntado tres novedades a la vez”, explica.

Entre ellas cita el cambio de instalaciones, los ajustes informáticos y la implantación de un nuevo sistema de gestión procesal. “El programa informático que usamos para trabajar habitualmente se cambió ayer por la tarde y es una novedad para todos. Para nosotros, para los funcionarios, para los abogados, etc. No hemos tenido tiempo de acostumbrarnos y lo hemos ido aprendiendo trabajando, con lo cual eso ha conllevado una mayor lentitud”, ha apuntado.

A ello se suma la reorganización del sistema de guardias en violencia, que ahora se realiza también por la tarde, con cuatro magistrados en lugar de tres y con nuevos equipos de funcionarios. “Antes la guardia la llevaban los mismos funcionarios y todos estábamos preparados y acostumbrados a hacer los juicios rápidos, los detenidos o las órdenes de protección”, ha señalado.

El principal problema, según ha explicado, es que parte del personal es nuevo en estas funciones: “Aquí parte de la plantilla es nueva y, como toda persona que llega a trabajar, tiene que aprender a hacerlo. Todo eso ha conllevado que haya una mayor lentitud, pero no podemos decir que haya habido un caos”.

Pese a las dificultades, ha asegurado que la actividad judicial ha podido desarrollarse. “Habíamos preparado una guardia con cierta prudencia y hemos empezado un poco más tarde para adaptarnos a esa problemática, pero todos los juicios que había señalados se han acabado o están acabando”.

Ortega también ha apuntado a la reorganización interna del personal como otro de los factores que han ralentizado el arranque del nuevo modelo judicial. Muchos funcionarios han cambiado de destino dentro del propio sistema. “El viernes llevaban una serie de expedientes y esta mañana se han levantado con otros distintos. Como toda persona que entra nueva a un trabajo, primero tiene que saber qué tiene para poder empezar a trabajar”.

Según explica, estos cambios no han sido voluntarios. “Por lo que a mí me han transmitido, no son cambios voluntarios, sino que los han ido recolocando en distintos los nuevos puestos de trabajo”.

La reorganización responde a la implantación de la Ley de Eficiencia Judicial, cuyo objetivo es mejorar el funcionamiento del sistema: “Con ese nombre entendemos que la idea es buscar que el trabajo sea más eficiente, que salga más rápido y mejor hecho”, ha opinado.

Sin embargo, el magistrado ha considerado que es demasiado pronto para evaluar sus resultados: “Hoy es imposible decir si eso es más o menos beneficioso o eficiente. Creo que deberíamos darnos unos meses”.

Y ha concluido con una valoración prudente del primer día: “No me daría un sobresaliente, pero sí que nos daríamos un notable alto con todas las dificultades que ello lleva”.

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