Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así actúa la Policía Nacional en Zaragoza ante una desaparición: “El caso de Pablo Cebolla es de los que te deja huella”

La unidad de desaparecidos de la Policía Nacional en Zaragoza, liderada por el inspector jefe Antonio Longarón, trabaja con una metodología definida y no escatima en recursos

Dos miembros de la Policía Nacional de Zaragoza buscan a Pablo Cebolla en el río Ebro.

Dos miembros de la Policía Nacional de Zaragoza buscan a Pablo Cebolla en el río Ebro. / Pablo Ibáñez

Zaragoza

La desaparición de Pablo Cebolla en Zaragoza ha vuelto a poner el foco sobre el trabajo de la unidad de desaparecidos. Esta misma semana, además, se ha conocido la aparición del cuerpo sin vida de Tiziano Ares Ares, el joven del que nada se sabía desde que el 20 de noviembre de 2025 abandonó su domicilio en la capital aragonesa.

¿Cómo afronta la Policía Nacional una investigación de estas características? ¿Qué pasos se siguen desde el primer momento? Antonio Longarón Lázaro, inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional en Zaragoza, explica algunas de las claves. “Desde el momento en que recepcionamos una denuncia por desaparición, siempre intentamos ponernos en el peor de los escenarios para que no quede absolutamente ningún resquicio en la investigación”, explica.

La unidad trabaja con una metodología muy definida, en la que cada dato cuenta. “Toda la información ayuda. En cuanto lees la denuncia ya puedes intuir por dónde tirar y comenzar una serie de gestiones que permiten llegar a la persona desaparecida”.

Longarón destaca que el porcentaje de resolución es muy alto, “cerca del 100%”, aunque reconoce que hay casos, como el de Pablo Cebolla, que desde el principio se consideran de “muy alto riesgo”.

El cadáver encontrado en el Gállego es el de Ares Miguel Tiziano

El cadáver de Ares Miguel Tiziano, al que buscaban desde hace meses, fue hallado hace unos días en el Gallego. / JAIME GALINDO

En esas situaciones utilizamos todos los medios a nuestro alcance, tanto desde el punto de vista legal, con geolocalización o intervención telefónica, como de recursos humanos y materiales: bomberos, Guardia Civil, helicópteros, perros, drones o sistemas especiales”, señala.

Uno de los mensajes que más insiste en trasladar es la importancia del tiempo. “Las primeras horas son fundamentales. Ese mito de esperar 24 o 48 horas no es cierto”, subraya.

El inspector jefe recuerda que en numerosas ocasiones el aviso rápido ha sido clave para salvar vidas. “Hemos encontrado a personas con vida cuando estaban a punto de quitársela. Esos primeros minutos y esas primeras horas son fundamentales”.

Por ello, pide a las familias que, ante la mínima sospecha de que algo no va bien, lo comuniquen de inmediato a las fuerzas de seguridad. “El tiempo puede salvar una vida. Ese es el error más frecuente. Esperar pensando que ya volverá. Ahí se pierde un tiempo fundamental”, resume.

Un operativo distinto en el caso del río

En el caso concreto de Pablo Cebolla, la investigación derivó desde el principio hacia una búsqueda muy concreta en el río Ebro, lo que obliga a movilizar recursos muy específicos. “No es lo mismo buscar a alguien en una montaña, en otra ciudad o en un entorno sentimentalmente significativo para esa persona, que hacerlo en el río. Los recursos son totalmente diferentes”, explica.

Aun así, insiste en que el despliegue depende siempre de la investigación y de la información disponible. “Si vemos que corre peligro una vida, no escatimamos en ningún recurso”, asegura.

Familiares y amigos retoman la búsqueda de Pablo Cebolla este sábado en Zaragoza.

Familiares y amigos de Pablo Cebolla, durante una jornada de búsqueda. / JAIME GALINDO

En el caso de Pablo, desde el primer momento se activaron bomberos, guías caninos, helicóptero, drones, patrullas de seguridad ciudadana y posteriormente se incorporaron otras unidades, incluidos especialistas acuáticos y los GEO. “Aquí se montó un operativo enseguida. Sacamos todos nuestros recursos a la calle”, afirma.

Mes y medio después de la desaparición, el operativo continúa. “Se mantiene igual, aunque va en función de las circunstancias del río”, explica Longarón. Durante las primeras jornadas, las condiciones del Ebro eran extremadamente complicadas. “Hemos trabajado en unas circunstancias horribles, incluso se ha puesto en peligro la vida de nuestros GEO”. Pese a ello, los especialistas se lanzaron al agua desde el primer momento. “Estuvieron trabajando desde el minuto uno”.

Ahora, con la bajada del caudal, la Policía Nacional prepara una nueva fase de búsqueda. “Las condiciones son mejores. Volvemos a traer helicóptero, drones y nuevamente al GEO, porque ahora puede haber más posibilidades de localizarlo si hubiera quedado enganchado en algún punto”, avanza.

El inspector recuerda que cuando Pablo desapareció el río llevaba alrededor de 800 metros cúbicos por segundo, mientras que ahora el caudal ronda los 150, lo que mejora notablemente las opciones de rastreo.

El peso humano de la investigación

Más allá del despliegue técnico, Longarón reconoce que una de las partes más difíciles del trabajo es la relación con las familias. “Hablar con ellas es muy complicado. Al final son emociones, sentimientos y desesperación”, señala.

La unidad mantiene contacto prácticamente diario con los allegados. “Intentamos informarles de todo lo que se está haciendo. Cada paso, cada nueva búsqueda, cada incorporación de unidades se les comunica”, explica.

También admite que estos casos hacen mella entre los agentes. “Sí, claro que dejan huella. Este es uno de ellos. Todos dejan huella, porque nuestro objetivo es encontrar a esa persona”.

Un efectivo de la Policía Nacional realiza una búsqueda desde el helicóptero en una desaparición reciente.

Un efectivo de la Policía Nacional realiza una búsqueda desde el helicóptero en una desaparición reciente. / Policía Nacional

Longarón insiste en que detrás de una desaparición puede haber situaciones muy diversas: crisis personales, problemas económicos, conflictos sentimentales o incluso delitos graves. “A veces detrás de una desaparición hay homicidios o asesinatos. Por eso siempre nos ponemos en el peor escenario, por si acaso”, afirma.

Con todo, la rapidez en denunciar vuelve a ser la clave. “El tiempo puede salvar una vida”, incide el responsable de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional en Zaragoza.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents