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Los viajes extraescolares, bajo la lupa tras el caso IES Ítaca de Zaragoza: “Se asume una responsabilidad enorme sin nada a cambio más que ver a tus alumnos disfrutar”

El fallecimiento de un alumno en Bélgica y la apertura de juicio a dos profesores reaviva el debate sobre la responsabilidad del profesorado

Imagen de archivo del IES Ítaca

Imagen de archivo del IES Ítaca / JOSEMA MOLINA

Zaragoza

El fallecimiento de Mario Conesa, alumno del IES Ítaca de Zaragoza durante un viaje a Bélgica en 2022, y la apertura de juicio contra dos profesores por un posible caso de imprudencia profesional han reabierto un debate que llevaba años latente en los centros educativos: qué supone realmente para un docente salir de viaje con sus alumnos.

Más allá del caso concreto, las declaraciones de Gema Tomás, responsable de Educación de CSIF, dibujan un escenario claro y preocupante: la carga recae casi por completo en el profesorado. “La realidad es que la responsabilidad es el docente. Aunque luego la tenga que asumir el equipo directivo en algunos casos, quien está allí es el profesor”, explica. Y esa responsabilidad no es parcial ni limitada: “Estás desde las siete de la mañana hasta que los acuestas a todos. Llevando y trayendo a los alumnos a cenas, comidas, excursiones, etc.”.

Un trabajo que, además, se realiza lejos de las condiciones habituales: “Es fuera de tu horario, de tu vida personal. Te vas hasta una semana fuera de tu casa, con el mismo sueldo, haciendo horas extra hasta las tantas”, subraya.

El punto más delicado, según CSIF, es la falta de cobertura legal. “Salvo que tengas tu propio seguro de responsabilidad civil, vas descubierto. Y aun así hay cosas que no te cubriría”, advierte Tomás. Los seguros asociados a los viajes escolares, añade, son limitados: “Cubren daños materiales, cosas básicas. No van más allá en situaciones como la que ha sucedido”.

Esto deja al profesorado en una situación de vulnerabilidad evidente, especialmente en casos graves. “Vas con la generosidad de acompañar a tus alumnos. Acudes como adulto responsable, pero sin una normativa que te respalde”, resume.

Estos viajes no forman parte de una obligación laboral estricta: “El profesor acude de manera totalmente voluntaria. Nadie te puede forzar”, insiste. Sin embargo, esa voluntariedad se enfrenta ahora con la incertidumbre: “Muchos docentes nos están llamando con dudas por los viajes de final de curso. Se plantean muchas cosas”, reconoce.

El caso ha generado inquietud porque pone sobre la mesa las posibles consecuencias personales y judiciales. “No sucede siempre, pero cuando pasa, las repercusiones son importantes”, afirma.

Estas actividades siguen saliendo adelante gracias a la implicación del profesorado: “La vocación docente es la que te lleva a participar en estas actividades. Sabemos que son importantes para los alumnos, que les ayudan en su formación y en su vida personal”, explica Tomás.

“No hay ninguna recompensa, ni económica ni profesional. Se asume una responsabilidad enorme sin nada a cambio más que ver a tus alumnos disfrutar”, añade.

Regulación pendiente

Desde CSIF insisten en que esta situación no es nueva. “Llevamos años pidiendo una normativa clara en las mesas sectoriales. Siempre volvemos con lo mismo porque sigue sin resolverse”, denuncia.

El sindicato reclama reglas concretas sobre ratios, responsabilidades, seguros o condiciones de las pernoctas. “Dentro del centro tienes una protección que fuera no tienes. Y eso debe estar regulado”, concluye.

En este sentido, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de Aragón (STEA) también ha exigido al Gobierno de Aragón la elaboración de un marco normativo específico que regule las actividades complementarias de los centros escolares y que garantice la seguridad jurídica y laboral del personal docente: “La situación del profesorado en el desarrollo de actividades extraescolares y viajes de estudios es de desprotección”, lamentan desde la organización.

El sindicato ha denunciado la creciente tendencia a “trasladar hacia el profesorado responsabilidades impropias, derivadas de la ausencia de un marco normativo claro" y reivindica la importancia de garantizar la realización de actividades como los viajes al extranjero “que dependen en gran medida del compromiso voluntario del profesorado y constituyen un elemento esencial del derecho del alumnado a una educación integral y de calidad”.

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