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El ADN confirma que el cadáver hallado en la ribera del río Ebro pertenece a Pablo Cebolla, el joven desaparecido desde febrero en Zaragoza

Un viandante encontró su cuerpo el pasado 26 de abril en el término de La Cartuja

Hallazgo del cadáver de Pablo Cebolla en la ribera del río Ebro a su por por La Cartuja, el pasado domingo día 26 de abril.

Hallazgo del cadáver de Pablo Cebolla en la ribera del río Ebro a su por por La Cartuja, el pasado domingo día 26 de abril. / RUBÉN RUIZ

Zaragoza

Las pruebas de ADN han confirmado este martes la identidad del cadáver hallado el pasado domingo día 26 de abril en la ribera del río Ebro, a su paso por La Cartuja. Se trata del alhameño Pablo Cebolla Guerrero, el joven de 20 años que permanecía desaparecido desde la madrugada del 13 febrero tras caer al cauce del río, cerca del Club Náutico, en Zaragoza. Han sido 72 días de búsqueda por tierra, mar y aire en los que no solo han participado los medios oficiales -el Grupo de Desaparecidos ha dirigido la investigación-, ya que en estas labores, en las muchas batidas extraoficiales, se han volcado también numerosos familiares, amigos y conocidos del difunto.

Solo un día antes del hallazgo del cadáver, precisamente, se había organizado una batida en Los Galachos de La Alfranca, muy cerca del punto exacto en el que un viandante encontró 24 horas después el cuerpo sin vida de Pablo Cebolla. Esa misma tarde, sobre las 16.00 horas del 26 de abril, sus familiares recibieron una llamada por parte de la Policía para informarles del hallazgo de un cuerpo al que todavía no se había podido identificar. Por eso fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) con la autorización del juez de la Plaza número 1 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Zaragoza, aunque sus restos tuvieron que ser derivados a Madrid.

Análisis de ADN

Hasta que este martes se ha confirmado la identidad del cuerpo, lo que se ha comunicado a sus familiares más cercanos, a sus padres y a su hermana, a la hora de cerrar un capítulo angustioso de 72 días sin noticia alguna de Pablo Cebolla. Solo unos días antes, el martes día 14 de abril, la Policía ya se puso en contacto con ellos para informarles de que otro cadáver, en este caso hallado en la ribera del río Gállego, no pertenecía a Pablo sino a otro joven que había desaparecido en el mes de noviembre: Ares Miguel Tizano.

Vídeo | La Policía intensifica el dispositivo de búsqueda de Pablo Cebolla en Zaragoza

POLICÍA NACIONAL

Eran las dos desapariciones que mantenían en vilo a los agentes del Grupo de Desaparecidos tras semanas de investigaciones, las cuales habían dejado huella entre sus efectivos. Así lo reconoció a este diario el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), el inspector jefe Antonio Longarón, quien explicó a este diario que la desaparición de Pablo Cebolla se catalogó desde un primer momento de "muy alto riesgo". "Hemos trabajado en unas circunstancias horribles, incluso se ha puesto en peligro la vida de nuestros GEO", relató Longarón sobre el fuerte caudal del río en el que se han ido sumergiendo los miembros del operativo hasta que, en los últimos días, había disminuido lo suficiente como para tener las esperanzas de que se hallara su cuerpo, tal y como ha sucedido casi tres meses después de su desaparición.

Pablo Cebolla Guerrero, un joven de 20 años que permanecía desaparecido desde febrero hasta que hace unos días se halló su cadáver en la ribera del río Ebro, a su paso por La Cartuja.

Pablo Cebolla Guerrero, un joven de 20 años que permanecía desaparecido desde febrero hasta que hace unos días se halló su cadáver en la ribera del río Ebro, a su paso por La Cartuja. / SERVICIO ESPECIAL

Porque nada se sabía de su paradero desde que unas cámaras grabaran como cayó al río Ebro, cerca de las escaleras del Club Náutico, poco después de que sus amigos perdieran su pista a las puertas de la discoteca Kenbo. Aquella noche había salido de fiesta con unos amigos, quienes en ese momento habían accedido al local para comprar unas consumiciones. Y a su salida ya no le encontraron. Esa misma tarde, sus padres pusieron la denuncia pertinente.

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