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Un acusado de dos violaciones en Zaragoza: "No creo que ninguna víctima llame 'sex machine' a su violador"

Un hombre defiende que las relaciones sexuales que mantuvo con una mujer a quien conoció en Tinder fueron "totalmente" consentidas

Imagen de recurso de una de las salas de vistas de la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Imagen de recurso de una de las salas de vistas de la Audiencia Provincial de Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Zaragoza

Tres encuentros sexuales en tres días distintos del mes de agosto de 2023. En el primero, una violación; en el segundo, sexo consentido y, en el tercero, otra violación. Es lo que este martes ha defendido una mujer a la hora de acusar de dos agresiones sexuales a un hombre a quien conoció a través de Tinder. Pero, en palabras del acusado, todo fue "totalmente consentido", desde el primer acto sexual en su coche hasta el segundo en su casa y el tercero en la oficina en la que él trabaja. "No creo que ninguna víctima llame 'sex machine' a su violador. Fue el primer mensaje que me puso por WhatsApp", se ha defendido este varón en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Buena fe de ello dan las conversaciones que ambos intercambiaban a través de WhatsApp, ya que en el juicio se han leído algunas de las expresiones con las que ella se dirigía al acusado en los siguientes términos: "hoy tengo el culo receptivo", "quiero que me uses para tu propio placer", "reviéntame" o "tienes mucha escuela". Porque el encausado ha subrayado que la denunciante quiso entablar una relación sadomasoquista de la que él quiso alejarse al final, "el sexo era duro porque ella me lo pedía" según ha verbalizado. "Me pidió que le agarrase del cuello y que le diera con una regla del despacho en el muslo", ha continuado.

Declaración de la denunciante

En el caso de la denunciante, cuyo interrogatorio se ha prolongado algo más de una hora detrás de un biombo, ha asegurado que en uno de esos tres encuentros sí que mantuvieron relaciones sexuales consentidas. Pero que no fue así ni en la primera ni en la tercera y última cita. "Yo estaba feliz con mi cogorcilla, me dijo de ir a su coche y le seguí. Me empotró contra la ventana, me hizo un cunnilingus y pues bien, pero me sacó el pene y le dije muchas veces que no, le puse las manos delenta de mi vagina y empezó a pelear conmigo hasta que me la metió", ha descrito sobre el primer episodio. "Me metió la lengua hasta la campanilla. Empezamos con sexo vaginal consentido, pero desde que me metió el pene en el ano ya no fue nada consentido", ha detallado sobre el otro.

Por todo ello, tanto el ministerio fiscal como la acusación particular han solicitado 27 años de cárcel, 14 años de prisión por cada uno de los dos delitos de agresión sexual y otro año de prisión por un delito de lesiones. Y la defensora del acusado, la letrada Mercedes Campoy, ha defendido su absolución. Su cliente, de hecho, ha expuesto que la denuncia solo responde a "despecho". El juicio se ha celebrado ante el tribunal adscrito a la Sección Primera, presidido por el magistrado Alfonso Ballestín.

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