Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

A alcantarillazo limpio en el barrio de Delicias, en Zaragoza: una veintena de robos en menos de un mes, al detalle

El barrio más grande de la capital aragonesa está sufriendo una oleada de atracos en comercios que no cesa madrugada tras madrugada

Un comercio de la calle Delicias ha sufrido el robo de su caja registradora tras fracturar la cristalera con una alcantarilla.

Un comercio de la calle Delicias ha sufrido el robo de su caja registradora tras fracturar la cristalera con una alcantarilla. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

Hay quien mira el suelo y no ve nada más que una acera vieja, mucha suciedad o el excremento de un perro. En realidad, es un milagro encontrar algo mejor en ciertos rincones de algunos barrios de Zaragoza como Delicias porque eso de que broten sobres con miles de euros es un milagro con un retorno casi centenario. Pero, entre tanto gris, hay un elemento que brilla en los ojos de los amigos de lo ajeno: la tapa de una alcantarilla. Y, si no, que se lo digan a los muchos ladrones que en los últimos días se están poniendo las botas de robar en numerosos comercios del barrio de Delicias al arrojar las tapas de las alcantarillas contra los cristales. Aunque también hay quien recurre a su maña para forzar las persianas y las verjas con herramientas. De una u otra forma se contabilizan una veintena de robos desde mediados del mes de abril tal y como ha ido detallando este diario. Y en una superficie en la que la distancia más amplia entre comercios apenas supera los 1.000 metros.

Mapa de robos en el barrio de Delicias.

Desde la calle Terminillo hasta la calle de Escoriaza y Fabro, desde la avenida Madrid hasta la calle Duquesa Villahermosa, desde la calle Delicias hasta el paseo Calanda... Las principales arterias comerciales del barrio más poblado de la ciudad están haciendo frente a una oleada de robos sin parangón que no cesa madrugada tras madrugada, día tras día y semana tras semana. Ya en los primeros días del mes de abril, en la madrugada del día 4, se tuvo conocimiento de un doble intento de robo en una frutería situada en el cruce de las calles Terminillo y Daroca. Es el punto de salida en esta escalada de delincuencia que ha puesto en jaque a pequeños negocios de pequeños autónomos: bares, papelerías, imprentas, tiendas de alimentación, tiendas de ropa...

En Renaces Moda, en la misma calle Delicias, pecaron de ilusos al dejar unos 500 euros en la caja registradora. Madrugada del 21 abril: a golpe de alcantarilla fracturaron uno de sus cristales. Y por el agujero pudieron hacerse con un buen puñado de billetes y de monedas. Solo 24 horas después, en la calle Unceta, se repitió la misma escena en la imprenta Arte y Sello: un cristal fracturado y dos tapas de alcantarilla en el suelo. Había una diferencia, eso sí: el ladrón no fue tan hábil y se cortó con los cristales, lo que dejó un abundante rastro de sangre en el establecimiento que a buen seguro habría precipitado su identificación por las muestras de ADN. En aquella ocasión se llevaron la caja registradora íntegra.

Un ‘botín’ de cinco euros

Mucho menos botín encontraron el 27 de abril en la cafetería italiana La Sicilia Bella, en la calle Graus. Porque en la caja registradora solo había cinco euros. Pero, claro, para comprobarlo primero tuvieron que fracturar el cristal de la puerta. Nuevamente, lo hicieron con la tapa de una alcantarilla. 200 euros se llevaron solo un día después de una frutería de la calle Vicente Berdusán, donde un ladrón detenido este lunes se coló por un agujero de la verja a cara descubierta. De hecho, le imputaron otros dos robos en dos bares de la calle Santa Teresita.

Y desde la semana pasada se ha acelerado la comisión de estos robos. En la madrugada del domingo día 3 de mayo, en menos de tres horas y en un perímetro de apenas 2,1 kilómetros, se contabilizaron hasta tres robos en una tienda del Rincón de la calle Santander, en el bar Guiñote de la calle Franco y López (alcantarillazo) y en un grow shop –venta de cannabis– del paseo Calanda. Allí, en el paseo Calanda, se repitió la misma situación a la madrugada siguiente con sendos robos en la papelería Tinta, Papel o Tijera y la peluquería Danny Blendz además de un tercero fallido en el bar Manila (alcantarillazo). En Tinta, Papel o Tijera, precisamente, sufrieron uno de los mayores rotos: unos 3.000 euros entre el dinero de la caja registradora y las sudaderas y las mochilas que se llevaron de allí.

Esta misma semana todavía consta un robo en el bar El Rincón del Tapeo de la calle Tarragona (alcantarillazo), en un taller de puertas de la calle Domingo Ram (alcantarillazo) y en una tienda Martín Martín de la avenida Madrid. Que se lo digan también a Edwin, un panadero de La Puebla de Alfindén que baja sus barras de pan y sus tortas hasta un local de la calle Duquesa Villahermosa. ¡Le han robado en tres noches consecutivas! Dice que se siente «inseguro». Él y todos los pequeños autónomos que asisten resignados a esta oleada de robos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents