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La "sangre fría" de dos 'zetas' para salvar a un suicida en Zaragoza: "Seguro que le dimos una oportunidad"

Dos policías nacionales auxiliaron a un anciano que se había cortado las venas en la calle Illueca

A la izquierda, Sergio, y a la izquierda, Enrique, los dos policías nacionales que salvaron la vida a un hombre que se había cortado las venas en la calle Illueca.

A la izquierda, Sergio, y a la izquierda, Enrique, los dos policías nacionales que salvaron la vida a un hombre que se había cortado las venas en la calle Illueca. / JOSEMA MOLINA

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Zaragoza

La situación era muy crítica. Un hombre de unos 80 años se había cortado las venas en la calle Illueca. Y manaba sangre en abundancia. Así que la respuesta no solo debía ser certera, sino inmediata. Vaya que si lo fue. Un torniquete en el brazo, un vendaje israelí en la muñeca y una gasa hemostática en el cuello frenaron la sangría y salvaron la vida del octogenario. Es una intervención que, por la dificultad, cualquiera podría imaginar que la realizaron dos sanitarios. Pero no. La protagonizaron dos policías nacionales, Enrique y Sergio, que aplicaron sus conocimientos de primeros auxilios dejando a un lado esa labor coercitiva para demostrar que la Policía está al servicio del ciudadano...

"Corría bastante urgencia. Entraron varias llamadas y estábamos casi todos los indicativos ocupados, a nosotros nos pilló en Delicias y tardamos en llegar unos dos o tres minutos. Llegamos a la vez los de paisano y nosotros cuando un militar ya le había hecho un torniquete con un cinturón, le paró la hemorragia en un porcentaje alto, sino igual habría muerto", relatan los dos agentes en conversación en este diario. Y ahí entró en juego también su "sangre fría" y "templanza". Es decir, "la paciencia del patrullero" y su "capacidad psicológica de aislamiento".

Botiquín de emergencia

En ese momento, Sergio sacó su propio botiquín de emergencia, el kit 'Ifak', con guantes, torniquete y gasas hemostáticas. Y, "por orden de sangrado", actuaron primero sobre la muñeca, donde presentaba "una herida muy abierta" y le colocaron un vendaje israelí. Tampoco se lo estaba poniendo fácil el hombre al que asistían al no dejar de brecear y patalear, por lo que una policía de paisano les tuvo que ayudar a contenerlo mientras su compañero controlaba a la agente que se arremolinaba allí. De esta forma le pudieron estabilizar antes de que llegara la ambulancia, se le tomara entonces el pulso... y los sanitarios les felicitaran por haberle puesto "muy bien" el torniquete.

Fue posible, primero, por su respuesta inmediata: "Los primeros en esto siempre vamos a ser nosotros porque estamos en la calle". Y, también, por sus conocimientos sanitarios. De esta forma, Enrique y Sergio le dieron una oportunidad a este anciano en el marco de una actuación sobre la que también reflexionan por lo que significó. "A una persona que se está intentando quitar la vida no le podemos dejar que muera. No entra en la cabeza de nadie. Es humanidad y hay ayudas sociales que le pueden echar una mano. Seguro que le dimos una oportunidad", coinciden Enrique y Sergio. Vaya que si se la dieron...

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