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La falta de oferta dispara el riesgo de caer en las estafas de alquiler: “Hay una necesidad tremenda de viviendas y es más fácil que la gente pique”

Profesionales inmobiliarios detallan cómo los delincuentes utilizan el 'phishing' para suplantar anuncios reales y solicitar pagos por adelantado

La Policía Nacional detuvo hace unos días a un grupo criminal que operaba en Zaragoza.

La Policía Nacional detuvo hace unos días a un grupo criminal que operaba en Zaragoza. / Policía Nacional

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Zaragoza

Las mafias están tratando de aprovechar la desesperación de quienes buscan piso de alquiler en un mercado inmobiliario cada vez más tensionado. Esa es la principal conclusión que comparten tanto Idealista como la agrupación de agencias inmobiliarias de Zaragoza, Aportalia, tras los últimos fraudes detectados en Aragón relacionados con falsas ofertas de alquiler. “Hay una necesidad tremenda de viviendas y es más fácil que la gente pique”, coinciden los profesionales del sector.

La última operación destapada por la Policía Nacional apunta a un modus operandi muy elaborado. Los estafadores publicaban anuncios de pisos inexistentes a precios especialmente atractivos, dirigidos sobre todo a personas con necesidad urgente de vivienda. Tras un primer contacto telefónico, enviaban documentación aparentemente legítima, como fotografías de DNI manipulados y contratos de arrendamiento falsos.

Incluso llegaban a realizar videollamadas con las víctimas para reforzar la credibilidad del engaño. Una vez ganada su confianza, solicitaban pagos en concepto de reserva o mensualidades por adelantado, normalmente mediante Bizum o transferencias bancarias. Después de recibir el dinero, desaparecían sin dejar rastro y las víctimas descubrían que los inmuebles nunca habían existido.

Beñat del Coso, portavoz de idealista, explica que estas redes llevan años actuando y cuentan con sistemas “muy sofisticados”, capaces incluso de copiar desarrollos tecnológicos y saltarse controles de seguridad. “No hablamos de chavales haciendo gamberradas, sino de verdaderas mafias organizadas”, señala.

La situación actual del sector no ayuda. Al revés: “Estamos en una emergencia de temas de vivienda que hace que apenas haya oferta, por lo cual cada cosa que sale, y si encima sale a un precio atractivo, ya no te digo que sea una ganga con un precio tan bajo que te permita pensar que pueda ser un timo, hace que muchas personas bajen la guardia”, apostilla.

Según detalla, el problema se agrava en y es ahí donde actúan los estafadores: con anuncios con precios ligeramente por debajo del mercado, pero no tan baratos como para levantar sospechas inmediatas.

Uno de los métodos más habituales consiste en hacerse con el control de anuncios reales mediante técnicas de suplantación de identidad o “phishing”. Los delincuentes envían correos o mensajes suplantando a Idealista y consiguen que algunos propietarios de inmuebles entreguen sus credenciales sin darse cuenta. “Un anuncio totalmente legal puede convertirse en fraudulento en cuestión de minutos”, explica Del Coso.

A partir de ahí, modifican el precio del inmueble y desvían los contactos hacia ellos para pedir señales o documentación personal antes siquiera de enseñar la vivienda. “En menos de una hora pueden contactar con decenas de personas interesadas”, añade.

Desde Idealista aseguran que invierten constantemente en tecnología y colaboran con Policía, Guardia Civil y juzgados para detectar estos fraudes, aunque reconocen que el factor clave sigue siendo la precaución de los usuarios. “Nunca hay que adelantar dinero sin ver el piso ni confiar en situaciones demasiado bonitas para ser verdad”, insiste.

La mejor forma de no picar en un timo es utilizar el sentido común. Si me estás pidiendo que te dé un dinero por ver una casa, pero me mandarás las llaves dentro de tres días, pues es una situación anormal”, termina.

Necesidad y ansiedad por una casa

La misma advertencia lanza David López, portavoz de Aportalia. Según explica, los estafadores se aprovechan directamente de la necesidad de vivienda y de la ansiedad de quienes buscan alquiler. “Hoy sacas un piso al mercado y en dos o tres horas puedes tener 50 o 60 personas interesadas”, afirma. Esa presión provoca que algunas víctimas acepten entregar dinero por adelantado sin comprobar antes si el inmueble existe realmente o si quien lo alquila es el propietario.

López recuerda además que estas prácticas no son nuevas. De hecho, asegura que hace años su propia inmobiliaria sufrió una suplantación de identidad: los estafadores duplicaron su oficina virtual en Idealista y publicaron falsos anuncios por toda España utilizando el nombre de la empresa.

Entre las recomendaciones básicas, insiste en desconfiar de alquileres excesivamente baratos, no pagar nunca señales sin visitar la vivienda y comprobar siempre la titularidad del inmueble mediante una nota simple en el Registro de la Propiedad. También aconseja recurrir a profesionales colegiados y evitar operaciones fuera de canales seguros.

Hacen incluso videollamadas para intentar dar más confianza a la persona. Mandan documentos de identidad falsos o robados para que la posible víctima vea que hay una persona cuando detrás solo hay un estafador”, incide.

Los futuros inquilinos deben tener claro cómo proceder antes de dar el paso de cerrar un acuerdo: “Lo ideal es buscar piso a través de una inmobiliaria que le ayude en el proceso. Hoy en día al inquilino no se lo cobra ningún dinero, es una operación que no tiene gastos para él. Hay que contar con el respaldo de un profesional y nunca dar dinero sin ver la vivienda”.

En lo que hace referencia a la tensión del sector, López también lo tiene claro: “Hay muy poca oferta y mucha demanda. Además, como existe mucha inseguridad jurídica para los propietarios, hay muchísimos pisos vacíos que no sale al mercado del alquiler por miedo”.

Tanto Idealista como Aportalia coinciden en que mientras continúe el desequilibrio entre oferta y demanda de vivienda, este tipo de estafas seguirá encontrando víctimas con facilidad.

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