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25 años del 'estrangulador del Arrabal': un cadáver violado y un asesino que murió en la cárcel

Natalia Velasco fue estrangulada por su expareja José Peñuela el 2 de mayo de 2001

El asesino, José Peñuela Navarrete, antes de conocer el veredicto por la muerte de su expareja, Natalia Velasco, a quien estranguló el 2 de mayo de 2001 en el Arrabal.

El asesino, José Peñuela Navarrete, antes de conocer el veredicto por la muerte de su expareja, Natalia Velasco, a quien estranguló el 2 de mayo de 2001 en el Arrabal. / ROGELIO ALLEPUZ

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Zaragoza

Un cuarto de siglo. 25 años se cumplieron este mismo mes de mayo, el sábado día 2, del cruento asesinato de Natalia Velasco, una joven de 21 años que fue estrangulada en el Arrabal y violada cuando ya había fallecido. El autor, su expareja: José Peñuela Navarrete, alias El Choles, también de 21 años. Condenado a 17 años de prisión, aunque no cumplió ni ocho porque el 4 de enero de 2009 murió en la cárcel de Zuera. Allí ingresó por el crimen que cometió en la madrugada del 2 de mayo de 2001, tras el cual se tomó un cortado en un bar de la zona y recogió un cuantioso premio de las máquinas tragaperras que volvió a jugar antes de confesar la muerte de Natalia Velasco...

Con un escueto "he matado a mi novia" se despachó en la comisaría de Arrabal, tal y como atestiguan las crónicas de sucesos de la época. Y así lo certificaron los agentes cuando se desplazaron al piso de la difunta, el 4º Derecha de la calle Ricardo del Arco (15). El cadáver descansaba sobre la cama. Pero, ¿cómo le había matado? El Choles, a quien se bautizó como 'el estrangulador del Arrabal', le ahogó colocando un cojín sobre su cara y le estranguló con el cable de una lámpara de una mesilla de noche. En el juicio, de hecho, los forenses detallaron que Natalia perdió la consciencia "en cuestión de 40 o 50 segundos". Y que "apenas se resistió"...

El día del crimen

Ambos habían mantenido una relación sentimental que la víctima decidió cortar de raíz por los problemas de ludopatía de José Peñuela. Pero, aquella madrugada, él decidió esperarle en la vivienda a su regreso del trabajo y juntos acabaron en el interior de la vivienda, donde habían convivido unos cuatro meses. Antes se había tomado un tubo de cerveza en un bar próximo a la vivienda y, en torno a las 01.00 horas, un cliente y antiguo propietario de este mismo bar le vio sentado en un portal próximo. "Como si estuviera de espera", explicó a los periodistas que se entrevistaron con él.

Portada de 'El Periódico de Aragón' del 3 de mayo de 2001, un día después de que José Peñuela Navarrete asesinara a Natalia Velasco en el barrio del Arrabal.

Portada de 'El Periódico de Aragón' del 3 de mayo de 2001, un día después de que José Peñuela Navarrete asesinara a Natalia Velasco en el barrio del Arrabal. / ARCHIVO DE EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

En el juicio celebrado a mediados del mes de diciembre de 2003 narró cómo era la relación entre ambos además de explicar lo que pasó el día del crimen. "Primero fuimos amigos para formalizar más tarde nuestras relaciones y vivir juntos en la vivienda que ella tenía en la calle Ricardo del Arco. El motivo de la ruptura fue mi ludopatía, mi obsesión por jugar en las máquinas tragaperras", explicó El Choles, quien incluso precisó que retiró 30.000 pesetas de la cartilla de su novia aunque "más tarde" le reintegró este mismo importe. "Quería que me aclarase de una vez si íbamos a seguir juntos o no. Yo estaba entonces muy confuso y me sentía humillado por lo que les decía a sus amigas (...) Se me fue la cabeza y ya no sé lo que pasó", añadió.

"Solo quiero quitarme la vida cuando cumpla la condena"

"Me da igual que me caigan seis años de prisión que 16 o 24. Solo quiero pagar por el mal que hice y quitarme la vida cuando cumpla la condena", añadió en su toma de declaración. Un jurado le declaró culpable y la magistrada presidenta le impuso una condena de 20 años de prisión. A los meses, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) rebajó de 20 a 17 años de prisión la condena tras el recurso interpuso por el penalista José Luis Melguizo mientras que a la familia de la víctima le representó el difunto Javier Notivoli.

Pero no era su primera condena: el 26 de mayo de 2000, El Choles propinó un puñetazo en la cara a una joven administrativa de una empresa de construcción en la que se personó para cobrar la liquidación por un trabajo en una obra. Le rompió el aparato de ortodoncia y le clavó varios dientes en el carrillo. Por eso se le impuso una pena multa de 10 días y otra de un mes por lesiones.

A fecha de hoy, El Choles ya habría cumplido de forma íntegra los 17 años de prisión. Pero murió en los primeros días de 2009 en la cárcel de Zuera, el tercero deceso que se registró en el centro penitenciario en solo seis días. Curiosamente, las tres víctimas pertenecían al módulo 6 (el de destinos), aunque desempeñaban trabajos distintos. El primer recluso fallecido, Diego F. F., trabajaba en la lavandería; el segundo, José Carlos A. S., en la limpieza de viales, y José Peñuela, en la panadería. Desde el centro se atribuyó su muerte a una sobredosis, aunque su familia siempre receló de esta causa.

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