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Crimen de Tauste: Carlota fue la que "impulsó" a su novio a matar a sus padres y confesó el delito a su hermana

En el auto de prisión no se determina quién cometió el doble crimen, pero se matiza que Luis Carlos reconoció ambas muertes ante el forense y también lo confesó a dos amigos

Vídeo | Criminalística de la Guardia Civil recoge pruebas en la vivienda del crimen de Tauste

Miguel Ángel Gracia

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Ana Lahoz

Ana Lahoz

Zaragoza

Cuando todavía no ha pasado ni un mes del doble crimen de Tauste, en el que murieron Javier Sánchez y su mujer Esther Latorre, todas las miradas sobre lo que ocurrió en la madrugada del pasado 7 de agosto siguen puestas en Carlota Sánchez, hija del matrimonio, y su novio Luis Carlos.

Según el auto de prisión de la jueza de la plaza 2 del Tribunal de Instancia de Ejea de los Caballeros al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, "existen indicios" de que fue Carlota "la que impulsó a cometer el delito, habiendo sido planificado y ejecutado por ambos investigados", según recoge la jueza en su escrito. La joven permanece en prisión provisional desde el 13 de agosto junto a su pareja.

Además, entre los requisitos para acordar la prisión de Carlota se apunta que "existen motivos bastantes para creer que la investigada es responsable del delito", así como de su participación en los hechos. En este sentido, se apunta como "principal indicio" la confesión de Carlota a su hermana, "a la que le dice que no veía otra manera de acabar las cosas", según recoge el auto, así como al médico forense.

También se tiene en consideración las grabaciones obtenidas, en las que se muestra el recorrido seguido de ambos investigados desde Zaragoza a Tauste y viceversa, "y que coincide con el día y las horas de la comisión del ilícito". Asimismo, las conexiones del teléfono a las antenas repetidoras coinciden con dicho recorrido.

Lo que no consta en el auto dictado el pasado 13 de agosto por la juez de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ejea de los Caballeros es quien cometió el acto del apuñalamiento a Javier y Esther. Sin embargo, aunque se desconoce quién portaba el arma, se matiza que en el reconocimiento forense "Luis reconoció haber causado la muerte de ambos, confesión que también hizo a dos amigos".

El día de los hechos

El auto del Tribunal de Instancia de Ejea de los Caballeros reconstruye paso a paso el día de los hechos, desde la llegada de Carlota y su novio a Tauste hasta su regreso a Zaragoza. Así, se apunta que ambos accedieron al domicilio de las víctimas, que en ese momento no estaban en casa. "Una vez llegaron, esperaron a que la víctima Javier Sánchez se durmiera en la habitación, momento el que, con un cuchillo de la cocina del domicilio comenzaron a propinarle un gran número de puñaladas, causándole la muerte", recoge el texto.

Posteriormente, la madre accedió a la parte superior de la vivienda "y, en ese momento, salieron los investigados de la habitación" donde se hallaba el cuerpo sin vida de Javier. "Repentinamente, comenzaron a asestarle (a Esther) una gran cantidad de puñaladas, causándole, asimismo, la muerte".

La confesión de la hermana de Carlota

Entre los "múltiples" indicios también se apunta que las cámaras de grabación que recogen el recorrido de los investigados de Zaragoza a Tauste muestran "un cambio de vestimenta al ir y volver" del lugar de los hechos.

Asimismo, la hermana de Carlota confesó y confirmó ante la Guardia Civil que la investigada "sí es capaz de hacer algo así", según se recoge en el auto, y también se reseña un "posible conflito" entre la hija y los padres "que podría haber desencadenado en los hechos".

Otro de los indicios para inculpar a Carlota y a su novio es que accedieron a la vivienda sin forzar la puerta, por lo tanto eran conocidos del entorno de las víctimas. También "las lesiones en el rostro y en la cara" presentadas por Carlota "coinciden con un hecho traumático y no alérgico, y ocurrido durante las horas del día de los hechos".

La muerta de Javier y Esther provocó una gran conmoción en Tauste y en gran parte de la comunidad, ya que eran dos personas muy conocidas. Él había sido secretario general de UAGA y ella también había ocupado cargos de relevancia en el sindicato agrario y en Izquierda Unida. Tenían 67 y 65 años, respectivamente.

Las alarmas se encendieron cuando ambos se ausentaron de una comida para celebrar el cumpleaños de Esther. Un cuñado del matrimonio se desplazó hasta la vivienda y, al acceder, fue testigo de la tragedia: Javier yacía muerto a cuchilladas sobre la cama mientras Esther yacía también muerta en el rellano.

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