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Caso Abierto - El Periódico de Aragón

VIOLENCIA SEXUAL

Un pedófilo de Zaragoza será juzgado por violar a la hija de 13 años de su mejor amigo

Un agente de la Policía Nacional analiza un ordenador. EP

El análisis de los móviles suele ser clave en la resolución de muchos delitos porque, por mucho que se eliminen contenidos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuentan con la tecnología suficiente para recuperar archivos. Fue lo que hizo la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Aragón en una investigación iniciada en 2020 ante la supuesta agresión sexual sufrida por una niña de 13 años por el mejor amigo del padre de la menor. Se llevaron una sorpresa, puesto que no solo hallaron conversaciones entre el sospechoso y la niña de alto contenido sexual, sino que era poseedor de casi mil archivos sexuales consideradas pornografía infantil. Ahora, este treinteañero vecino de Zaragoza afronta 14 años de cárcel. 

Los hechos que le sentarán en el banquillo fueron denunciados por los progenitores de la menor. Ambos estaban separados, teniendo la custodia la madre que vivía en Valencia, si bien el padre disfrutaba de la compañía de su hija durante las visitas programadas y vacaciones. Momento que, según las diligencias policiales, habría aprovechado el joven para acercarse a la niña. Era 2018 y la confianza entre el padre y el encausado era tal que incluso dormía en su casa. 

«El procesado, al conocer a la menor, y, a sabiendas de la edad que tenía comenzó a cortejarla», sostiene la Fiscalía que destaca que «aprovechó una noche en la que estaban cenando todos juntos para tocarle sus piernas por debajo de la mesa, tras gastarle una broma cuando ella pidió un perrito caliente». Una expresión que hasta el ministerio público prefiere omitir en su escrito de acusación, si bien lo califica de «mal gusto». Se ganó su familiaridad de tal forma que, según relató la propia menor, un día le cogió la mano en la parte trasera del vehículo cuando estaba siendo conducido por el padre de la niña y no les veía.

Llegó 2019 y la chica regresó a Zaragoza para pasar el mes de vacaciones con su progenitor. Momento que aprovechó para repetir su comportamiento, dando un paso más allá. Describe la acusación que un día estando ambos en el salón de casa le acarició la espalda y luego la besó, no siendo el único día que lo habría hecho, ya que lo hizo, al parecer, cuando ambos se bajaron a la piscina de la comunidad de vecinos. Presuntamente, en el ascensor le intentó tocar, si bien ella no se lo permitió. 

Pero la pesadilla no quedó ahí. Una noche, el procesado, de origen español y sin antecedentes, se quedó a dormir en la casa. Le mandó un mensaje por Whatsapp y fue al salón y allí, estando ella en el sofá, le instó a realizar sexo oral. La Fiscalía asevera que el procesado, defendido por el abogado Cristian Monclús, y la menor «iniciaron una relación» porque «le hizo creer que era de enamoramiento», teniendo conversaciones a través de Line de alto contenido sexual cuando la menor no estaba en Zaragoza. Él era quien le solicitaba fotos y vídeos. 

Todo ello se alargó en el tiempo hasta que la madre se enteró de lo que estaba ocurriendo y decidió interponer una denuncia a la que se unió el padre y mejor amigo del ahora encausado. Cuando los agentes de la UFAM analizaron el teléfono móvil de la menor pudieron comprobar que había conversaciones de la chica con una amiga en la que narraba con detalle alguno de los episodios

También estudiaron el terminal del encausado en el que aparecieron fotografías de la víctima y de sus partes íntimas, pero también imágenes de contenido sexual relativo a menores de edad y vídeos pornográficos en los que participaban niños. 

Esto último llevó al Cuerpo Nacional de Policía a estudiar también el ordenador del hombre observando 964 archivos en el que participan personas «con clara apariencia de ser menores de edad en los que se muestran desnudos». También observaron capturas de pantalla de perfiles de redes sociales menores de edad, algunos desnudos. 

Por todo ello será juzgado por un delito continuado de abuso sexual con penetración y otro de tenencia de pornografía infantil. Se sentará en el banquillo el próximo 27 de septiembre en la Audiencia de Zaragoza

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