Ni el frío y la noche pudo con la tradición. Estercuel se volvió a iluminar la noche del sábado con la celebración de la procesión de la Santa Encamisada y la tradicional fiesta de los Sanantones. Esta celebración, considerada de Interés Turístico de Aragón, tiene su origen en el siglo XIX, cuando comenzó como una muestra de agradecimiento a la figura de San Antón por haber ayudado a la población a librarse de una peste que asoló los municipios del alrededor pero que no llegó a Estercuel y está relacionada con el fuego y su elemento purificador, dentro de la cultura popular.

Por eso, el fin de semana se han organizado en la localidad turolense varios actos, aunque el que congregó más público –había ganas ya que no se había celebrado durante los últimos años por culpa de las restricciones provocadas por la pandemia– ha sido la Santa Encamisada, una procesión que recorre un total de 15 hogueras prendidas por las calles del pueblo y que, con el viento, alcanzaron hasta los 20 metros de altura. Alrededor de ellas se colocan los jinetes con sus caballos, portando antorchas.

La cabalgata estuvo encabezada por la comitiva de los tederos, herederos de antiguas antorchas, seguida por los Gaiteros de Estercuel, que interpretan música propia del pueblo durante el recorrido, por los organizadores de la fiesta montados a caballo y ataviados con sombrero y capa aragonesa, y finalmente por la Corporación Municipal.

La fiesta gira también en torno a los matrimonios o parejas del pueblo, que son los protagonistas de la organización. Son catorce parejas en total, siete que entran y siete que salen anualmente. Entre las distintas funciones, el papel de la mujer toma importancia, ya que, como es tradición, es la que llevó y repartió el pan bendito, dulce típico de esta celebración, en la Misa del domingo y para recibir a los visitantes que se acercan a conocer el Centro de Interpretación del Fuego y la Fiesta.

Por otro lado, los hombres presidieron todos los actos ejerciendo distintos cargos ordenados en función de su edad. Se les reconoce por el distintivo que portan en su sombrero, desde el procurador (que lleva plumas de gallo) al rey o los más jóvenes, que son los mayorales.

Mayte Pérez (centro), consejera de Presidencia; y Manuel Rando (segundo por la izquierda), antes de la Encamisada. DPT

A la procesión nocturna asistieron, además de el alcalde y los concejales, el presidente de la Diputación Provincial de Teruel, Manuel Rando; y la consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, quien dijo que «la fiesta de la Encamisada deja obnubilada, estar tan cerca de un elemento natural impresiona». Además, acudieron como invitados una quincena de miembros de la Asociación Nacional de Antropología y Tradiciones populares.

Los actos continuaron este domingo con actos tan tradicionales como la recolecta de donativos a cargo de los fiesteros para sufragar las fiestas, el traslado del pan bendito, la misa, el ritual de portar velones, así como la procesión de los santos San Fabián, San Sebastián, San Antón y al pendón de este último, entre otros actos tradicionales, para finalizar con el reparto del pan bendito a los enfermos.