Hay manchas y manchas. Hay algunas que las vemos y que nos mostramos seguros de que el detergente y la acción de la lavadora van a acabar con ellas, pero hay otras que no hay manera, que se agarran como una garrapata a los tejidos y que no quieren salir ni con agua caliente. Nunca mejor dicho.

Por eso, antes de ir a la lavadora, hay que darles una ayudita, un empujón para que finalmente logren salir. Para ello no hay nada como los remedios caseros de toda la vida, esos que llevan años y años funcionando y mostrándose eficaces. Y este es otro ejemplo.

Las manchas de vino y chocolate son, sin lugar a dudas, de las más rebeldes y las que más faena lleva quitar sea cual sea el tejido. Puede ser ropa, un mantel, un trapo... lo que sea. Pero con esta fórmula no se resistirán.

Para el vino

Hay que diferenciar si acaba de suceder el fatal accidente o no. Si la mancha se acaba de producir, uno de los clásicos es echar abundante sal sobre la mancha, lo que hará que desaparezca.

Pero el que de verdad va a marcar la diferencia es el que usa uno de los clásicos de la limpieza casera y no, no es el bicarbonato ni el vinagre, sino el agua oxigenada. Para ello, solo debes mezclar a partes iguales el agua oxigenada con detergente para la lavadora, sea en polvo o líquido. Échalo directamente sobre la mancha y frota con cuidado hasta que desaparezca. Después, directo a la lavadora.

Si la prenda que se ha manchado es de color blanco, puedes aplicar sobre la mancha un poco de zumo de limón. Sus ácidos no sólo te ayudarán a eliminarla, sino que además blanquearán tu ropa.

Para el chocolate

Esto requiere de un poco más de maña. La forma más fácil para eliminar las manchas de chocolate es tender la ropa en vertical, con el lado de la mancha en alto y echar sobre la zona manchada un chorro de agua caliente. Si la mancha persiste, combina una yema de huevo con glicerina. Con esta mezcla cubre la mancha, deja que actúe durante 30 minutos, frota y después aclara con agua caliente.