La dorada es uno de los pescados estrella en las mesas españolas. Es muy sabrosa, suave, sus espinas son muy fáciles de quitar y una dorada fácilmente se la pueden comer dos personas (salvo que se sea muy glotón, que entonces una por persona). Se puede acompañar de setas de temporada, patatas, espárragos trigueros, cebolla, ajo... Las opciones son infinitas.

Y además no tiene apenas calorías, por lo que es un pescado muy sano. Tiene 0,7 gramos de grasa por cada 100 gramos y un aporte de proteínas de unos 18 gramos, por lo que es un alimento ideal.

Una de las formas más típicas de prepararla es al horno con acompañamientos o a la plancha, entera o sacando los filetes, pero hay una receta también muy famosa que es una delicia y es la dorada a la sal.

Básicamente consiste en cubrir por completo la dorada con la sal y, al contrario de lo que puedas pensar, no queda salada para nada, porque el pescado, igual que por ejemplo un chuletón, solo absorbe la que necesita, ni más ni menos.

Ingredientes

  • Una dorada limpia, sin las tripas, pero con escamas
  • Sal gorda (dos kilos)
  • El resto ya es opcional. Puedes preparar los acompañamientos que más te gusten y que te hemos indicado antes, como setas, champiñones, espárragos, cebolla, puerro, ajo o patatas, por ejemplo. Y también puedes hacer una salsa de ajo y perejil con aceite o lo que se te ocurra. Pero la receta solo tiene dorada y sal.

Receta

Como ves, dos ingredientes nada más como principales. El resto, a tu gusto. Es importante que las escamas se mantengan en el pescado para que hagan de protectores. La preparación es sencillísima. En una bandeja de horno hay que poner sal gorda, una cama espesa y que cubra por completo la superficie, y encima echar la dorada. Si tienes problemas puedes humedecer la sal con un poco de agua, pero poca.

Después, cubre la dorada entera con más sal. La que sea necesaria, pero es importantísimo que no quede ni un pequeño resquicio por el que entre más calor del debido y los aromas del pescado se queden dentro y no se vayan. Bien tapado.

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Precalienta el horno a 240 grados con calor arriba y abajo. Es decir, temperatura bien alta. No te preocupes, porque para eso está precisamente la sal, para proteger el pescado. Pon la dorada y a los 30 minutos estará lista.

Ahora bien, se le habrá formado una costra que hay que retirar con mucho cuidado. Para eso lo mejor es darle pequeños golpes para quebrarla, mismamente con el mango de un cuchillo o una cuchara, pero con cuidado. Retira el exceso de sal superficial de la dorada y sirve. Así de sencillo.