En Nochevieja, a lo largo y ancho de todo el mundo, hay muchas tradiciones para dar la bienvenida el año. Suelen tener que ver con la atracción de la suerte y del dinero, con la prosperidad, la amistad (como en Dinamarca), con la purificación de pecados (como en Japón) o con el amor, como en Estados Unidos.

En España lo tradicional es comer doce uvas, una por cada campanada de la Puerta del Sol, para atraer la buena suerte, aunque también hay muchas personas que se ponen una prenda interior de color rojo o que el primer paso lo dan con el pie derecho.

De todos modos, hay muchas personas a las que no les gustan las uvas, pero sí que quieren cumplir con la costumbre de comer o beber algo por cada una de las campanadas. Para esa gente, ya os contamos las alternativas, tanto golosas como saludables, para sustituir a las uvas durante el cambio de año.

Doble origen

¿Pero de dónde viene la tradición y cuántos años tiene? Oficialmente no hay una fecha exacta ni tampoco un origen claro, pero sí que se sabe que ahora mismo es la gran tradición de nuestro país y que está arraigada a lo largo y ancho de la geografía de España.

Hay dos versiones, la primera tiene que ver con los excesos de la cosecha de los productores de uva del valle del Vinalopó, en Alicante. Tenían tanto excedente que decidieron venderlas como las uvas de la suerte y establecieron que había que consumirlas con las doce campanadas. La bola de nieve fue creciendo y hasta hoy.

Sin embargo, la más aceptada y extendida (porque está documentada en libros y prensa de la época), asegura que a finales del siglo XIX en Madrid se había cogido como costumbre entre la burguesía y clases altas hacer un picoteo con uvas y champán. Tanto es así que El Imparcial, en 1898, se promocionan las "uvas de la suerte".

Tras un bando municipal del alcalde de Madrid José Abascal, en el que se prohibían algunas tradiciones navideñas, las clases más humildes comenzaron a ridiculizar las tradiciones de la burguesía, por lo que comenzaron a salir a la Puerta del Sol para tomar las uvas y entrar en el año con alegría y estruendo.