Los perros son los líderes indiscutibles de mascotas en España, pero los gatos ocupan el segundo lugar y hay muchísimos hogares que tienen uno o varios incluso en casa. Son animales más independientes de que los canes, pero no por ello dejan de ser cariñosos y nos dan mucha vida.

Ahora bien, igual que en el caso de los perros, es bastante probable que nuestra mascota quiera dormir con nosotros y debemos evaluar los pros y los contras de esta decisión también con los gatos, porque la decisión no es fácil. Sea como fuere, hay que acostumbrarlo desde el principio a que no duerma con nosotros y a enseñarle que no puede. Y también tener en cuenta que, en caso de que se haya acostumbrado a ello, si después le "echamos", posiblemente te haga saber su descontento y su necesidad de afecto maullando hasta que le vuelvas a permitir la entrada a la habitación.

En definitiva, que hay que evaluar muy bien los pros y los contras para decidir. Y en caso de que te tire el corazón y tengas muy claro que la respuesta es un sí, tener en cuenta los riesgos que puede conllevar.

Los pros

El primero, indudablemente, es que los animales nos ofrecen todo su cariño y afecto, algo que siempre nos van a mostrar. Durmiendo ellos buscan lo mismo, por eso se pondrán cerca de ti. Y además te podrás beneficiar también de su gran calor corporal, que se encuentra en unos 38 o 39 grados, por lo que para el invierno ayuda y reconforta.

Un gato lamiéndose.

Y también el ronroneo característico puede ayudar incluso a conciliar el sueño y a que nos quedemos dormidos antes. Y por supuesto, también reforzará vuestro lazo de unión.

Las contras

Comenzamos porque pueden interrumpir el sueño y que sea de peor calidad al tener microdespertares, que no ayudan luego a afrontar el día. Sus movimientos o más bien los suyos topándote con él no ayudan.

Pero lo peor que puede pasar es que traigan a la cama algún bicho, sobre todo si están fuera de casa, aunque ese posible problema no lo tienen en principio aquellos que no salen del hogar. Alguna pulga, garrapata o pequeño bicho puede acabar en nuestro lugar de descanso.

Y luego está el tema de los incómodos pelos, ya que llenarán la cama de ellos, y que van dejando alérgenos por la cama, por lo que se necesita mucha más higiene para no desarrollar problemas en ese aspecto.