La tortilla de patata es uno de los grandes placeres de nuestra gastronomía, y nada como celebrar su Día Internacional, que se celebra este miércoles . Pega por la mañana a modo de desayuno de almuerzo (el clásico pincho de toda la vida), en pan, por la tarde y por supuesto también para las comidas y las cenas.

Y eso por no hablar de la grandísima cantidad de variables que hay, porque se puede hacer más o menos cuajada, con o sin cebolla, añadiendo calabacín por ejemplo, rellenándola con otros ingredientes, con jamón serrano o de york... Las posibilidades son casi infinitas.

Por eso realmente es difícil calcular cuántas calorías tiene una ración de tortilla de patata, un pincho de bar. Aparte de por lo que lleva, tampoco es fácil conocerlo porque se desconoce el proceso y el tamaño de las raciones también varía, pero se estima que una ración con un poco de pan está en unas 250-300, más bien tirando a las 300 calorías.

En casa también podemos preparar una tortilla de patata de forma tradicional y con cualquier variante, pero hay trucos y formas de conseguir que el número de calorías baje y que sea más sana y ligera.

Los consejos

Con pequeñas cosas que se pueden ir aplicando al proceso de preparación, aunque después te contaremos el gran truco, el que está por encima del resto sin duda.

La patata, como ya te contamos, absorbe mucho aceite, lo cual eleva el número de calorías considerablemente. Por eso, fritas son tan poco saludables y solo hay que consumirlas de vez en cuando. Por eso, las primeras claves tienen que ver con la reducción del número de patatas en la preparación. Por eso, agregar cebolla e incluso otras verduras o jamón o lo que se te ocurra hace que baje el nivel de las patatas. Además, si usas más huevos, también habrá menos patata, sin resentirse la esencia de la tortilla.

Luego también hay otros pequeños trucos. Para emplear menos aceite en el cuajado, es importante que la sartén sea antiadherente y antes de ello, escurrir muy bien la patata, al máximo. También es bueno caramelizar la cebolla en sus propios jugos porque se emplea muy poco aceite, pero también es cierto que se tarda horas.

Lo más clave de todo

Pero lo que va a marcar la diferencia sin ninguna duda es evitar freír las patatas y la mejor opción sin duda alguna es hacerlas al microondas. En el horno se tarda muchísimo y en freidora de aire quedan muy secas, así que nos queda usar este electrodoméstico.

Para hacerlas, corta las patatas en rodajas (finas y del mismo tamaño), mételas en un bol con tres cucharadas de aceite, tapa con film transparente y para adentro a máxima potencia durante 12-15 minutos. Y ya está, comprueba cómo están y si necesitan un poco más de tiempo, vuelve a tapar y mételas de nuevo. Lo siguiente es cuajarlas y apañado.