Es muy posible que la hayas visto por Instagram, en blogs o en redes sociales porque está triunfando y poniéndose muy de moda. Y además la reconocerás por su intenso color verde, que precisamente es una de las grandes claves para la pérdida de peso. Pero no reside solamente ahí su secreto, ya que posee catequina EGCG, que es un antioxidante que está unido a la quema de grasa, ya que aparte acelera el metabolismo y bloquea el crecimiento de las células grasas.

Pero también combate la diabetes tipo 2, tiene L-teanina, que estimula las ondas Alfa del cerebro mejorando así la concentración, mejora los niveles de colesterol y triglicéridos y lucha contra los signos del envejecimiento.

Además, según un estudio de The American Journal of Clinical Nutrition, el consumo de esta bebida aumentó la termogénesis, es decir, la quema de grasas, del 8 o 10% hasta el 43% del gasto diario. Pero por si fuera poco, contiene cafeína, lo cual aparte de ayudarnos en las mañanas a despertar los sentidos también es muy indicado para el control del peso, siempre y cuando no nos excedamos.

Además, en el año 2009 tuvo lugar un experimento con dos grupos. Uno de ellos tomaba diariamente una bebida con catequinas que provenían del té verde y el otro no y se llegó a la conclusión de que los primeros presentaban mayores índices de pérdida de peso y menores de grasa.

Todas estas ricas propiedades se atribuyen al té matcha, que no deja de ser el té verde pero en polvo, a través de un proceso diferente de creación y cultivo. Los dos, tanto el matcha (que en japonés literalmente significa machacado) como el verde provienen de la Camellia Sinensis, solo que un mes antes del cultivo se tapa en el caso de nuestro protagonista para que no le dé directamente la luz del sol. Así se estimula la generación de clorofila, que le da su característico color verde tan intenso. Después las hojas se muelen hasta que queda un polvo

¿Cómo se prepara?

Pese a estar molido, realmente su preparación se asemeja mucho a la de un té normal y corriente. Estamos acostumbrados a infusionar las hojas dentro de una bolsita que luego retiramos sobre agua muy caliente, cerca del punto de ebullición.

Para prepararlo el agua debe estar como en cualquier té, casi hirviendo, pero al estar en polvo simplemente añade una cucharada de postre de té matcha y remueve. Verás cómo se crea una capa de espuma en su parte superior que es completamente normal.

Ahora bien, si eres un auténtico amante del té se puede preparar de la manera más tradicional, como se hace en Japón. Para ello debes poner la medida de té en una chasauku y pásalo en un pequeño bol. Después se añade el agua caliente y se va removiendo poco a poco con un batidor de bambú hasta la aparición de la capa de espuma y la eliminación de los grumos. Por muy poco dinero hay kits con todo lo necesario para hacerlo de la forma más clásica.

También se puede utilizar como condimento para postres, en batidos o smoothies, pero para la pérdida de peso lo ideal es utilizar agua.