Es verdad que es muy cómodo acudir a un supermercado y comprar los productos de limpieza ya preparados para llegar y utilizar, pero no es menos cierto que, si se hacen limpiadores caseros, no solo se ahorra tiempo, sino que también dinero porque se usan ingredientes que todos tenemos en casa y que son económicos.

No es ningún misterio que el baño y la cocina son los lugares que con más frecuencia se deben higienizar. En el segundo caso, la grasa y la suciedad se acumulan y se pueden formar bacterias que nos traigan problemas mayores. Y en el caso del baño, la pila del lavadero, los espejos, la mampara de la ducha y el inodoro son los lugares clave. El inodoro por motivos obvios, la mampara y los grifos por la cal y los otros dos por la propia agua, las pastas de dientes y el uso diario.

Pero para hacer un limpiador multiusos no necesitas hacer mezclas complicadas, porque basta con utilizar lo que nuestros mayores nos han contado, esos trucos y remedios que toda la vida han funcionado y que la ciencia también avalan.

Spray

Para ello solo necesitaremos un recipiente con spray o pulverizador. Puedes aprovechar cualquiera que se acabe en casa y, en vez de tirarlo, recíclalo. Y dentro hay que añadir solo tres ingredientes y uno de ellos hasta te lo puedes ahorrar. Imprescindibles son el agua y el vinagre blanco de limpieza, que poco más se puede contar de ellos.

El primero se usa para reducir la potencia del vinagre, que es fuerte, y el segundo porque su poder limpiador es excelente, igual que su labor desinfectante. Por eso, para eliminar toda clase de bacterias de cada uno de los rincones, de la bañera, espejos, inodoro, muebles y demás es espectacular.

El ingrediente opcional es un aceite esencial, pero no es obligatorio, simplemente es por si te parece algo fuerte el vinagre. Y lo bueno es que puedes escoger cualquier aroma. Para hacerlo solo hay que mezclar a partes iguales agua y vinagre, nada más. Un ejemplo más de lo bien que funcionan los remedios caseros en la limpieza del hogar.