Llega el invierno y con él apetece una bebida caliente que nos temple el cuerpo. Y si ya es depurativa, con mucho sabor, con pocas calorías y permite perder peso, el combo perfecto está creado y listo para funcionar.

La sopa de ajo es uno de esos platos de cuchara imprescindibles en la gastronomía, muy fácil de hacer y muy bueno para nuestro organismo, pero también humilde, con ingredientes muy accesibles y baratos, por lo que nuestro bolsillo no se resentirá. Es el típico plato de la abuela, de los que apetece tomar semana sí y semana también.

Es muy sana porque el ingrediente principal simplemente es agua o caldo de carne, una forma súper sencilla de llenar el organismo sin apenas calorías y el ajo, el otro actor protagonista, es un antiséptico y antibiótico natural, es depurativo, baja el colesterol, ataca a las grasas, ayuda a reducir la tensión alta, es antioxidante y hasta tiene propiedades anticancerígenas.

Si te han convencido los motivos por los que este plato es una maravilla, os dejamos una sencilla receta.

Ingredientes

  • 10-15 dientes de ajo (al gusto)
  • Un huevo por persona
  • Hilos o taquitos de jamón serrano al gusto
  • Pimentón dulce de la Vera
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 3 litros de caldo de carne, de pollo o agua
  • Sal y pimienta
  • Opcional: Rebanadas de pan duro

La receta

En realidad el pan duro es imprescindible en esta receta, pero tan cierto es eso como que en realidad si queremos que la sopa esté indicada para perder peso es mejor no agregárselo. Por eso, a tu elección. Una sopa de ajo sin pan no será igual, pero sí más sana.

Lo primero es echar un chorro de aceite en la cazuela, unos 50 ml. y calentarlo a fuego medio. Dora un poco los ajos y en cuanto cambien de color agrega el jamón, pero en 30 segundos máximo.

Entonces, si has decidido echarle pan, fríelo hasta que se endurezca y coja color. Ten en cuenta que todo el aceite o casi todo lo absorberá y acabará en la sopa.

Si no le echas pan, simplemente agrega pimentón dulce al gusto (una o dos cucharadas), tuéstalo unos segundos porque se quema facilísimo y ya echa el agua o el caldo, dependiendo si la quieres más o menos contundente.

Después ya solo quedará cocer a fuego medio, sin prisa alguna, durante 40 minutos para que los sabores se junten. También agrega el pan a mitad de cocción para que se ablande, echa pimienta negra al gusto y antes de echarle sal pruébala porque el jamón y el caldo ya llevan bastante e igual no hace falta.

Y cuando resten dos o tres minutos para terminarla, agrega los huevos y cuando se cuajen ya estará lista para comer. Además, puedes decorar y dar un poco más de sabor con cebollino picado, perejil o cualquier especia que te guste.