Hay tareas que nos suelen apetecer menos que otras, pero es verdad que cuando las vemos terminadas nos dan una satisfacción especial, como bien defiende Marie Kondo. Si vemos que la cocina está sucia y llena de grasa, cuando está terminada e impoluta nos deja un regusto especial y agradable a la vista.

Lo mismo puede suceder con, por ejemplo, los cristales. Cuando los vemos sucios, llenos de polvo o de dedos nos dan muy mala sensación, pero cuando están totalmente transparentes y cristalinos (nunca mejor dicho), la sensación de pulcritud e higiene es muy agradable también.

Ahora bien, es entendible que dé pereza limpiarlos cada poco tiempo porque hay que aplicar producto y luego secar. Hasta una patata puedes usar para limpiarlos y, aunque no te lo creas, es de lo más efectivo que hay sin ninguna duda. El caso es que muy poca gente tiene trucos eficaces en este sentido. Casi siempre nos quejamos de que los cristales quedan sucios porque les pasamos una bayeta que no es la adecuada o porque nos quedan brillos, pero si se hace con la técnica y productos adecuados eso dejará de ser un problema.

Hay otro producto que es muy fácil de encontrar y que también está siendo muy utilizado para la limpieza, tanto que está arrasando y es emplear alcohol de limpieza ya que no necesita secado al evaporarse rápidamente, como por ejemplo sucede si cae gasolina al suelo. Basta con aplicarlo y ya está. No hay que pasar una bayeta posterior. Son todo ventajas porque se ahorra tanto materiales como tiempo. Y eso a la hora de hacer las tareas del hogar es oro.

Es uno de esos trucos que cada vez más gente aplica y que permite agilizar las tareas de casa, que no son pocas, en una época en la que cada minuto y cada segundo cuenta.