El baño es bien sabido que es una de las zonas calientes de la casa en lo que a la limpieza se refiere. Es uno de esos lugares, junto a la cocina que más atención necesita, más cuidados y desinfección porque es un foco de humedad por el inodoro, la ducha y el grifo; y también de suciedad por motivos obvios.

En definitiva, el baño necesita un repaso cada poco tiempo y se necesita extremar la higiene para evitar que las bacterias y los patógenos campen a sus anchas. Aparte, estéticamente un baño sucio da muy mala sensación, más que otras estancias.

Pero hay partes del baño que suelen pasarse más por alto. Al inodoro sí que le damos la atención que merece, al espejo por ejemplo también, lo mismo que la mampara de la ducha, pero las juntas de los azulejos no están entre nuestras prioridades y, por consiguiente, los azulejos tampoco mucho.

No basta solo con pasar un paño por encima y ya está, hay que emplear productos y mezclas específicas para ello, para que queden espectaculares y relucientes. Ahora bien, no hace falta comprar un producto en el supermercado, ya que con remedios caseros quedarán perfectos.

Ases de la limpieza

Los azulejos no solo acumulan suciedad y manchas, también tienen polvo pegado, restos de cal e incluso pueden aparecer hongos o moho, ya que el baño es un enclave propicio para la humedad.

Pero no te apures, porque si usas una de las mezclas estrella de la limpieza conseguirás que queden como nuevos y brillantes. Como habrás podido imaginar hablamos del bicarbonato y del vinagre, que juntos son capaces de eliminar cualquier mancha, como por ejemplo las de la vitrocerámica o las sartenes.

Para ello hay que mezclar a partes iguales bicarbonato y vinagre, teniendo cuidado con la reacción que se produce al juntarlos y solo tienes que aplicar poco a poco y sin prisa por toda la superficie de los azulejos la mezcla. Déjalo actuar como mínimo 10 minutos y ya solo quedará retirar los excesos con un paño húmedo y secar.