Verano es época de caprichos. Un viaje esperado durante el año, una pequeña escapada o permitirnos la licencia de comer algunos dulces durante unas cuantas semanas sin miedo a mirar la báscula. Esta es también la época más calurosa del año, en la que no solo nosotros sentimos que nos derretimos. El chocolate, uno de nuestros alimentos favoritos, también sufre las consecuencias de las altas temperaturas que alcanzamos durante el verano.

Mientras nosotros aprovechamos este buen tiempo para huir de nuestra rutina diaria y visitar sitios frescos, tendemos a pensar que muchos de los alimentos que consumimos deberíamos meterlos en la nevera. Sin embargo, este no es el caso del chocolate. Lo ideal es no colocarlo en el frigorífico para que no pierda su sabor y evitar que aparezca una capa blanquecina tras someterlo a un frío artificial durante un largo periodo de tiempo.

La forma de preservar el chocolate siempre dependerá del tipo de chocolate. Es cierto que producir el chocolate en cultivos más sostenibles también ayuda a que su duración sea mayor. Por ello, los chocolates que provienen de una producción natural y orgánica suelen durar más tiempo en buen estado.

A continuación, te damos cinco consejos de cómo conservar chocolate en verano y no perecer en el intento. Aunque es necesario aclarar que estas recomendaciones son para el chocolate negro, ya que el chocolate blanco o chocolate con leche tienen azúcar y productos con lactosa, por lo que usan otros métodos de conservación.

Dónde guardarlo: no vale cualquier sitio

En este caso, la despensa siempre será la mejor opción. Generalmente, estos espacios conservan las temperaturas, ya que no reciben el sol directamente y los alimentos se conservan durante todo el año. Los expertos afirman que el chocolate debe guardarse en temperaturas entre los 15° y 18° C y en espacios donde la humedad sea menor de un 60%, lo cual reafirma el error de colocarlo en la nevera cuya temperatura va entre los 4° y 5° C.

Al guardarlo en la despensa, puedes optar por conservarlo de distintas formas. La primera de ellas es colocarlo en una bolsa hermética para que no entre demasiado aire. Otra opción que tienes es guardarlo en un frasco de cristal. Ya te hemos explicado que la idea inicial es que no entre tanto aire al chocolate y que así no absorba olores externos, entonces siempre y cuando el chocolate se encuentre cerrado por completo y el frasco mantenga la temperatura, el chocolate sabrá a recién salido de producción.

¿Y qué pasa si mi despensa tiene un poco más de humedad que la recomendada? No hay problema. El papel de cocina, que también es usado para conservar frutas y verduras, es ideal para envolverlo. Este papel absorberá la humedad y evitará que la manteca del cacao suba a la superficie y se forme la capa blancuzca polvorosa que hemos visto en el chocolate.

Y si no te apetece seguir ninguna de las recomendaciones anteriores, entonces tienes otra alternativa: congelarlo. Aunque no es lo ideal. Puedes coger el chocolate, colocarlo en una bolsa de cierre hermético y meterlo en el congelador. Sin embargo, considera que es mejor haber enfriado antes el chocolate para evitar el cambio drástico de temperatura.

El chocolate es uno de los alimentos favoritos de la mayoría. Un manjar más que accesible y que en verano no hace más que generar quebraderos de cabeza por su dificultad de conservación. Seguir estos consejos valdrá la pena una vez demos el primer mordisco.