Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Cada cuánto hay que cambiar las sábanas? Esta es la frecuencia exacta según la ciencia

Si crees que lo ideal es cada dos semana o un mes estás equivocado

¿Cada cuánto hay que cambiar las sábanas? Esta es la frecuencia exacta según la ciencia.

¿Cada cuánto hay que cambiar las sábanas? Esta es la frecuencia exacta según la ciencia. / PIXABAY

Pedro G. Cuesta

Con la esperanza de vida actual, un ser humano pasa de media de 25 a 30 años durmiendo, al menos un tercio de nuestra vida. Eso significa que es importante tener la cama bien limpia y mantener a raya a los ácaros y los microorganismos que pueden instalarse entre nuestras sábanas.

Por lo general, las personas que no lavan sus sábanas con frecuencia duermen sistemáticamente con más alérgenos de la cuenta, lo que se traduce en un aumento del riesgo de desarrollar alergia al polvo o asma. La temperatura a la que lavamos las sábanas en la lavadora también es un factor importante en la eliminación de gérmenes y microorganismos.

Cuándo cambiar las sábanas de la cama

Para los que sufran alergias estacionales -en primavera o verano- es primordial el cambio y lavado de sábanas de forma periódica, ya que ayuda a reducir los efectos.

Para estos casos, es recomendable lavar las sábanas hasta más de una vez por semana. Aunque puede parecer excesiva, esta frecuencia tiene muchos beneficios. Está comprobado que es un hábito que ayuda a prevenir enfermedades (aparte de reducir los efectos de las alergias).

Por ejemplo, un estudio de Cambridge en guarderías afirmó que lavar la ropa de cama todos los días puede reducir la frecuencia de gastroenteritis. Y hay otros estudios que afirman que limpiar la esterilla de dormir evita las infecciones en vías respiratorias.

Menos lavados en invierno

En cada estación del año el crecimiento de ácaros y otros microorganismos varía. Por tanto, dependiendo de esta tendremos que aumentar o reducir el número de lavados. Mientras en verano y en los periodos de calor tendremos que lavar las sábanas más a menudo (ya que es cuando más sudamos), en otoño e invierno podemos espaciar más los lavados.

También, en caso de que nos pongamos enfermos o alguien de nuestra casa tenga alergia a los ácaros, se recomienda lavar las sábanas con mucha frecuencia y con agua caliente, a unos 60 grados centígrados.

Evitar el contacto con las manos o con la ropa sucias

Otro aspecto importante es minimizar la suciedad que se pueda acumular entre las sábanas de la cama y mantener una higiene adecuada. Para ello es importante evitar los pequeños detalles que pueden ensuciarlas, como por ejemplo tocarlas con las manos o la ropa sucia. Evitar sentarnos o apoyar cosas en la cama cuando esté deshecha evitará que la suciedad se adhiera a las sábanas.

La humedad, el principal enemigo

El paso de microorganismos -como bacterias y hongos- de una superficie a otra es mayor si está mojada. Así, debemos evitar los malos hábitos de dormir con el pelo húmedo después de una ducha o dejar la ropa sudada en la cama, ya que dejará más microorganismos impregnados en la superficie.

También, es recomendable ducharse antes de dormir para eliminar la suciedad del cuerpo que puede manchar las sábanas, pero sobre todo, tendremos que secarnos bien el pelo para no humedecer las sábanas.

Tracking Pixel Contents