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El efecto Zeigarnik: un fenómeno psicológico que te ocurre sin que te des cuenta, explicado por una psicóloga

El fenómeno psicológico lleva por nombre el apellido de su descubridora: Bluma Zeigarnik, investigadora clave de la psicología de la Gestalt

Post-it con la frase 'No olvidar'.

Post-it con la frase 'No olvidar'. / Kelly Sikkema / UNSPLASH

Tanto la literatura como el cine están llenos de relatos inacabados. Pasamos días, meses e incluso años recordándolos hasta que llega esa parte en la que, por fin, se desvela el final. Durante el proceso de espera nos acordamos de todo lo que pasó, hasta que llega el desenlace. Los fragmentos de la historia comenzarán a desaparecer de nuestra memoria hasta ser, simplemente, un pequeño recuerdo en nuestra cabeza. 

Pero no solo pasa en la ficción. Aquellas personas que no encuentran respuesta a por qué han olvidado a su ex en dos días y no a ese amor de verano que nunca llegó a nada, tienen la respuesta en un curioso efecto psicológico: el Efecto Zeigarnik. 

Andrea Rosario Sánchez, también conocida en redes como @tuamigapsicologaa, explica que “las cosas que terminan abiertas o incompletas tienden a recordarse continuamente en el cerebro”. Las historias sin final son a las que nuestro cerebro no parará de darle vueltas, hasta derivar en pensamientos intrusivos. 

“Es como un ordenador con mil pestañas abiertas —ejemplifica la psicóloga—. Las vemos constantemente ahí, hasta que se cierran”. Nuestro cerebro es incapaz de dejar atrás las tareas incompletas y, aunque parezca algo positivo, no es sano desde la perspectiva de la salud mental. 

El descubrimiento del efecto Zeigarnik

El descubrimiento del efecto Zeigarnik no es algo actual, sino que se data en el siglo XX. Su nombre se debe a la psicóloga y psiquiatra Bluma Zeigarnik. Es una investigadora clave en lo que a la psicología de la Gestalt se refiere. Su descubrimiento ocurrió cuando trabajaba para Kurt Lewin, el padre de la psicología social. Aunque parezca inédito, su hallazgo no fue en un centro de investigación, sino en una actividad completamente cotidiana como es tomar un café.

Bluma Zeigarnik.

Bluma Zeigarnik. / Wikipedia.

“Fue a un restaurante y se dio cuenta de que los camareros recordaban muy bien los pedidos que todavía no habían sido pagados, pero, en el momento en el que se cerraban, tendían a olvidarlos”, cuenta Andrea Rosario. El hecho de que los trabajadores no olvidasen los pedidos sin abonar hasta que pagaban la cuenta despertó en Bluma una curiosidad imposible de dejar atrás. Se podría decir que el efecto Zeigarnik le afectó mucho antes de tener nombre.

Comenzó sus estudios con amigos y conocidos, asignándoles tareas que, algunas, no tenían un fin programado. Sorprendentemente, los que no habían conseguido terminarlas se acordaban con más detalle que aquellos que habían logrado concluirlas. Con ello, descubrió que “nuestro cerebro no soporta tener tareas inacabadas y recuerda con exactitud aquello de lo que no conoce el final”. 

El efecto Zeigarnik en nuestro día a día

Este efecto que “ocurre en nuestro cerebro afecta a nuestro día a día”. No solo se refiere a las decisiones que tomamos ni a las que dejamos de tomar, sino que va más allá. Andrea expone que es cada vez más común en marketing utilizar este efecto en sus publicaciones: “Algunos de los anuncios que hacen en televisión cuentan una historia que está a medio terminar, y eso hace que lo tengas más presente”.

También afecta en nuestra cotidianeidad, en la realización de tareas. Darle vueltas a la cabeza a todas aquellas tareas que tienes que ejecutar terminará por marearte y, finalmente, no conseguirás completar ninguna de ellas. "Yo aconsejo dividir una tarea grande en otras pequeñas", sugiere Andrea. Así, todos aquellos asuntos pendientes dejarán de rondar por tu mente.

Las consecuencias de esto pueden ser negativas en alto nivel debido al sobrepensamiento de según qué temas repetitivos en el que se puede caer. “Recomiendo que dejen bien cerradas sus historias y los conflictos que puedan tener —advierte la psicóloga—. Si tú puedes darle un cierre a cualquier cosa que estés pasando, hazlo, aunque sea para ti mismo”.

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