El error que mucha gente comete al preparar las sopas de ajo: "Si tú también lo haces di adiós a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias"
Este plato puede considerarse una opción saludable que, con calorías moderadas, favorece la sensación de saciedad y bienestar.

Mujer tomando una sopa / StockSnap
De origen en el ámbito rural y humilde de Castilla, esta sencilla sopa es uno de los platos más emblemáticos de la cocina popular española. Durante los siglos XVII y XVIII, cuando el pan duro, los huevos y el ajo eran ingredientes accesibles incluso en los hogares más modestos. Con el tiempo, la receta se extendió por toda la península, en Aragón se suele añadir un toque de pimentón, y en la actualidad es una de las sopas de invierno más tradicionales y reconfortantes.
El uso del ajo por sus beneficios para la salud se remonta a hace miles de años, con registro de su uso en el Antiguo Egipto, para aumentar el rendimiento y la resistencia en los trabajadores de las pirámides, y en la Antigua Grecia y Roma para mejorar la resistencia de los atletas. En las sopas de ajo, como ya indica su nombre, el ingrediente principal es el ajo y convierte esta humilde receta en un plato con multitud de compuestos bioactivos (sustancias químicas presentes en los alimentos que benefician la salud sin ser nutrientes esenciales para la vida).
Los beneficios del ajo se asocian fundamentalmente a la alicina, un compuesto que se libera cuando el bulbo del ajo es triturado, machacado o cortado y al que se le atribuyen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antimicrobianas, antihipertensivas y antihiperlipidémicas. De hecho, el ajo es conocido por su capacidad para inhibir ciertos microorganismos, mejorar la respuesta inmune y reducir la inflamación sistémica.
Especialmente recomendado en episodios gripales o infecciones leves y, aunque no sustituye un tratamiento médico, su uso gastronómico está considerado un complemento saludable. En concreto, al preparar las sopas de ajo, es necesario tener en cuenta ciertas condiciones para aprovechar sus propiedades:
- El ajo debe estar troceado, picado o machacado para que la alicina se libere (la reacción se activa al romper las células del ajo).
- El calor prolongado puede degradar parte de los compuestos activos (como la alicina), por lo que la técnica importa y es innegociables saber añadir el ajo en el momento oportuno. Además, cocinar a fuego suave puede ayudar a conservar mejor sus propiedades.
- El resto de alimentos tienen que ser de nutritivos (caldo vegetal, pan de calidad, huevo…) para convertir esta sopa en un plato completo que hidrata, aporta fibra, proteínas y compuestos bioactivos.
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