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Ni cerca de la puerta ni lejos de la ventana: este es el lugar de la cocina donde debes colocar la nevera para ahorrar

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que el frigorífico representa alrededor del 30 % del consumo eléctrico de los electrodomésticos del hogar.

Ni cerca de la puerta ni lejos de la ventana: aquí debes colocar la nevera en tu cocina para ahorrar dinero

Ni cerca de la puerta ni lejos de la ventana: aquí debes colocar la nevera en tu cocina para ahorrar dinero / PEXELS

La nevera es uno de los electrodomésticos imprescindibles en cualquier hogar, pero también uno de los que más electricidad consume. Funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, y cualquier pequeño error puede traducirse en un gasto energético mayor. Uno de los factores más ignorados —y decisivos— es el lugar donde se coloca dentro de la cocina.

En muchas viviendas españolas, el frigorífico se instala “donde cabe”, sin tener en cuenta su entorno. La cercanía a fuentes de calor, la falta de ventilación o incluso la orientación hacia una ventana soleada obligan al motor a trabajar más de lo necesario. El resultado: más consumo eléctrico y una vida útil más corta del aparato, sin que el usuario sea consciente.

Por qué importa tanto dónde colocas la nevera

Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el frigorífico representa alrededor del 30 % del consumo eléctrico de los electrodomésticos del hogar. Su misión es mantener una temperatura estable en el interior, algo que se complica cuando recibe calor externo.

Una nevera colocada en una cocina junto al horno

Una nevera colocada en una cocina junto al horno / UNSPLASH

Si la nevera está cerca del horno, la vitrocerámica o recibe sol directo durante horas, el compresor se activa con más frecuencia para compensar ese aumento de temperatura. A esto se suma un detalle clave: el frigorífico expulsa el calor por la parte trasera. Si no tiene espacio suficiente para ventilar, el calor queda atrapado y el motor se sobrecalienta.

Los sitios donde nunca deberías colocar la nevera

Los expertos en eficiencia energética coinciden en que hay ubicaciones que conviene evitar a toda costa. Una de las más comunes es colocarla junto al horno, la placa de cocina o el microondas encastrado, ya que son fuentes constantes de calor.

También es un error situarla cerca de radiadores, termos eléctricos o calentadores, algo habitual en cocinas antiguas. Otro punto crítico es la exposición directa al sol. Una nevera colocada junto a una ventana soleada puede aumentar su consumo durante varias horas al día.

Una nevera en medio de una cocina

Una nevera en medio de una cocina / PEXELS

Igualmente problemático es arrinconarla en huecos estrechos o pegarla completamente a la pared. En estas condiciones, la ventilación es deficiente, el polvo se acumula con mayor rapidez y la eficiencia del motor se reduce notablemente.

El lugar ideal para colocar la nevera y ahorrar energía

La ubicación correcta del frigorífico cumple tres requisitos básicos:

1. Lejos de fuentes de calor. Debe mantenerse a distancia del horno, la placa, radiadores y zonas donde incida el sol. Cuanto más estable sea la temperatura exterior, menor será el esfuerzo del motor.

2. Espacio para la ventilación. Fabricantes como AEG recomiendan dejar varios centímetros entre la parte trasera y la pared, además de permitir la circulación de aire por los laterales. En modelos encastrados, también es clave la ventilación superior o inferior del mueble.

3. Un punto fresco y estable de la cocina. Las zonas más sombrías y alejadas de electrodomésticos calientes son las más adecuadas. En cocinas pequeñas, un simple cambio de ubicación puede suponer un ahorro notable en la factura eléctrica.

Una nevera abierta en la cocina

Una nevera abierta en la cocina / PEXELS

Otros hábitos que ayudan a reducir el consumo

Además de una buena ubicación, los expertos recomiendan mantener la nevera a 5 °C y el congelador a -18 °C, evitar abrir la puerta innecesariamente y no introducir alimentos calientes. También es fundamental limpiar periódicamente la parte trasera para eliminar el polvo acumulado.

Un dato poco conocido: solo tres milímetros de escarcha pueden aumentar el consumo hasta un 30 %. Evitar la formación de hielo y revisar el estado de las gomas de la puerta puede marcar la diferencia.

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