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Los cardiólogos coinciden: "Consumir cinco tazas de café al día es seguro para la mayoría de adultos"

El consumo moderado de café negro sin azúcares ni aditivos se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares

Mucha gente pide el café para llevar y poder consumirlo mientras trabaja

Mucha gente pide el café para llevar y poder consumirlo mientras trabaja / PEXELS

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El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, pero su efecto sobre el corazón sigue generando dudas. Las últimas investigaciones respaldan que, para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día, el equivalente aproximado a tres o cinco tazas de café con cafeína, es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular. Así lo recoge una nueva declaración científica de la Asociación Americana del Corazón, publicada en la revista Circulation.

El mensaje, sin embargo, tiene matices importantes. Los expertos diferencian entre la cafeína que se consume a través del café sin azúcares ni aditivos y las dosis elevadas presentes en algunas bebidas energéticas o concentrados energéticos. Mientras el consumo moderado de café puede formar parte de una rutina saludable para muchas personas, las dosis altas de cafeína pueden tener efectos perjudiciales para el corazón.

Hasta 400 miligramos al día

Gregory M. Marcus, presidente del grupo de redacción de la declaración científica y profesor de Medicina en la Universidad de California en San Francisco, explica que la cafeína del café es una parte fundamental de la vida diaria de millones de personas. Según la revisión de las investigaciones más recientes, “para la mayoría de los adultos, la ingesta de hasta 400 mg de cafeína al día, equivalente a hasta cinco tazas de café con cafeína al día sin azúcares ni aditivos, es segura y no aumenta el riesgo cardiovascular”.

Un hombre se bebe un café en una imagen de archivo

Un hombre se bebe un café en una imagen de archivo / PEXELS

La cifra de referencia equivale a no más de tres a cinco tazas de 237 mililitros de café negro con cafeína al día. Un café preparado con una cafetera tradicional suele contener entre 9,4 y 20,6 mg de cafeína por cada 30 ml, aunque la cantidad exacta puede variar según el tipo de café, la preparación y el tamaño de la taza.

El café no es lo mismo que una bebida energética

La declaración científica insiste en que no todas las fuentes de cafeína son iguales. El consumo de café con cafeína, sin azúcares añadidos, saborizantes ni crema, se ha asociado con un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y algunos ritmos cardíacos irregulares en determinadas personas.

La situación cambia con las bebidas energéticas. Estas pueden contener entre 40 y 69 mg de cafeína por cada 30 ml, es decir, entre tres y cuatro veces más que un café habitual. Las dosis elevadas de cafeína presentes en estos productos se han relacionado con daños cardiovasculares, como mayor riesgo de hipertensión y arritmias cardíacas, incluso en adultos jóvenes considerados de bajo riesgo.

Bebida energética en una imagen de archivo

Bebida energética en una imagen de archivo / PEXELS

Cuidado con el azúcar, la nata y los jarabes

Otro de los puntos importantes está en lo que se añade al café. Los expertos señalan que incorporar azúcar, jarabes aromatizados, leche o nata puede reducir sus posibles beneficios para la salud. Por eso, las conclusiones más favorables se refieren principalmente al café negro con cafeína, sin añadidos.

También hay que tener en cuenta la forma de preparación. El cafestol, un componente presente tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, se ha asociado con niveles más altos de colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”. Este compuesto aparece sobre todo en cafés sin filtrar, como el espresso, el de prensa francesa, el turco o el hervido, pero no en el café preparado con filtros de papel ni en el instantáneo.

Cómo afecta la cafeína al cuerpo

La cafeína se metaboliza en el hígado y, en la mayoría de las personas, alcanza su concentración máxima aproximadamente en una hora. Sin embargo, no todo el mundo la procesa igual. La respuesta depende de factores como la genética, el metabolismo, la edad, el consumo previo de cafeína, los medicamentos o la existencia de enfermedades previas.

A corto plazo, la cafeína puede provocar aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el nivel de azúcar en sangre y el estado de alerta. Algunas personas también pueden notar palpitaciones, ansiedad o alteraciones del sueño, incluso con cantidades que para otros consumidores resultan normales.

Sensibilidad, tensión y ritmo cardíaco

Los estudios analizados muestran que el café puede afectar de forma diferente a la presión arterial según la cantidad ingerida y el perfil de cada persona. En personas con tensión normal, beber de una a tres tazas al día se asoció en algunos trabajos con mayor riesgo de desarrollar hipertensión, mientras que beber más de tres tazas se relacionó con menor riesgo. Aun así, las dosis altas de cafeína pueden elevar significativamente la presión, especialmente en personas que ya padecen hipertensión.

Los adultos pueden consumir hasta cinco tazas de café al dia

Los adultos pueden consumir hasta cinco tazas de café al dia / PEXELS

Respecto al ritmo cardíaco, los análisis más recientes indican que tomar de una a tres tazas de café al día no se asoció con un mayor riesgo de fibrilación auricular, aunque sí puede relacionarse con más latidos prematuros de la cavidad inferior del corazón, llamados contracciones ventriculares prematuras. Por eso, quienes noten palpitaciones o molestias deberían consultar con un profesional sanitario.

No existe una cantidad perfecta para todos

Los expertos subrayan que no hay una única regla válida para todo el mundo. Aunque las investigaciones sugieren que el consumo moderado de café puede estar asociado con ciertos beneficios cardiovasculares, cada persona responde de forma diferente a la cafeína. Lo que para un adulto puede ser una cantidad razonable, para otro puede causar palpitaciones, nerviosismo o problemas de sueño.

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