Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Rodri, electricista: "Los clientes se dejan cientos de miles de euros y luego no cambian la instalación eléctrica"

Expertos del sector lamentan que el factor económico prime sobre la seguridad en las instalaciones eléctricas, a pesar de su crucial importancia para la funcionalidad de una vivienda

Un electricista procesando una instalación eléctrica en un domicilio

Un electricista procesando una instalación eléctrica en un domicilio / Junta de Andalucía / Europa Press

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El Periódico

Si bien los cimientos o la infraestructura de un edificio es lo que le da forma y estabilidad a una vivienda, la electricidad es el motor que la hace funcional en el día a día. Su instalación es invisible para el ojo humano y eso puede ser uno de los principales inconvenientes a la hora de que los compradores elijan qué camino escoger. ¿Por qué? Porque ahí es donde muchos ven la oportunidad de ahorrarse unos cuantos cientos de euros. Y eso, puede marcar la diferencia.

Horas de dedicación y aconsejamiento para que al final el cliente solo mire el número abajo de todo del ticket/factura. Este es el problema más evidente que ve Rodri, electricista en la actualidad que, junto a su padre, se ha aventurado a hablar de ciertas casuísticas de la profesión en un vídeo de Schneider Electric España en la plataforma social de YouTube de la mano de Ricardo Abellán, otro trabajador del sector.

"Se dejan cientos de miles de euros y no cambian la instalación"

"Dedicas una mañana o una tarde a preparar un presupuesto y elegir el mejor material, pero al final el cliente solo se queda con el número final", lamenta Rodri, que considera que el oficio del electricista ha perdido parte del reconocimiento que tenía hace años. Para él, el principal error se produce en las reformas integrales, donde se renuevan los elementos visibles de la vivienda mientras la instalación eléctrica permanece intacta pese a tener décadas de antigüedad.

"Entras a una casa y reforman todo. Se dejan cientos de miles de euros y luego no cambian la instalación eléctrica", explica. A su juicio, muchos propietarios no dudan en gastar miles de euros en un sofá o en acabados de lujo, pero sí consideran excesivo invertir esa misma cantidad en una instalación que no se ve, aunque sea una de las partes más importantes de cualquier edificio junto a la fontanería o el gas.

Su padre, Víctor, recuerda una anécdota que ilustra esa situación. En una vivienda con grifos de oro y baños de mármol, el propietario quiso instalar interruptores de apenas 50 céntimos. El electricista rechazó hacer el trabajo porque, asegura, suponía un riesgo. "A los tres días de entrar a vivir, salió ardiendo", relata.

La importancia de un buen profesional

Padre e hijo también ponen el foco en el intrusismo profesional y defienden recuperar una acreditación que permita identificar a los instaladores autorizados. "Si vas a tocar el cuadro eléctrico de mi casa, enséñame tu carné", plantea Rodri, convencido de que el cliente debería saber quién está cualificado para intervenir en una instalación.

En este sentido, recuerdan que un profesional autorizado trabaja con equipos homologados, cumple la normativa y asume unos costes que se reflejan en el presupuesto final. "Un instalador que tenga todo en regla va a ser más caro que alguien que no lo es", concluye Rodri, insistiendo en que, cuando se trata de seguridad eléctrica, escoger la opción más barata puede acabar saliendo mucho más caro.

Tracking Pixel Contents