La de Siona García es una historia peculiar. Y no porque a esta mujer la descubriera en el Gaudí Novias del 2000 Mara Urshel, la dueña de Kleinfeld, la tienda donde se visten las damas de Nueva York. Ni tampoco porque Siona naciera en Tejeda, un pequeño pueblo de Gran Canaria. Pero sí lo es porque en ese pueblo decidió fundar su empresa en 1989, elaborar sus vestidos de alta costura en un taller donde trabajan 27 personas y exportarlos a Japón, Kuwait, Europa, Canadá... Ahora vende en medio planeta.

"Ha sido un esfuerzo titánico, pero estar lejos me permite no involucrarme en la parte frívola de la moda", apunta Siona en Kleinfeld Bridal, una enorme boutique en el barrio neoyorquino de Chelsea donde vende, en exclusiva para EEUU, prendas de hasta 11.000 euros. Hace dos semanas organizó su showroom y fotografiaron los vestidos que en noviembre aparecerán en la prensa de EEUU con la nueva campaña de esta especialista en noche y fiesta.

Nadie vende más trajes de novia que Kleinfeld. "Tratamos a las mujeres como princesas. Nuestros profesionales visten de negro para darle todo el protagonismo a las novias y sus acompañantes", cuenta Mara Urshel mientras sus princesas se prueban los trajes rodeadas de una corte de 200 estilistas, consultores y costureras.

Hasta seis meses de trabajo emplea Siona en algunos vestidos. "Yo no sigo las tendencias. La moda es un gran negocio, por eso se ha perdido la personalidad de los diseñadores. Todas las mujeres visten igual", explica.