No se trata de una miniyo, como Blue Ivy Carter, la hija de 5 años de Beyoncé y Jay-Z. Tampoco imita a North West, de 4 años, a la que hemos visto pasear de la mano de sus padres, Kim Kardahian y Kanye West, con un corsé e incluso maquillada, desatando las iras de muchos de los seguidores de la meditática pareja en las redes sociales.

Tampoco parece que pretenda seguir los pasos de Tavi Gevinson, que en el 2009 y con solo 13 años se hizo famosa en medio mundo por ser la bloguera más joven y una de las primeras en ocupar un front row, que para los no versados es la primera fila en un desfile de moda.

Estamos hablamos de Coco Hamamatsu, una miniinstragramer japonesa que a sus 6 años ya tiene casi 350.000 seguidores en la red social. Una cría que no sigue las tendencias, porque ella en sí misma es tendencia. «Soy feliz cuando consigo más followers», explica la niña en un vídeo. Para ella el objetivo en la ansiada k del contador de seguidores. Empezó con este «juego» -así lo define- al ver a todos sus amigos estaban enganchados y, para no ser menos, le pidió a su madre que le ayudara a hacerse un perfil.

MEZCLAS IMPOSIBLES / Con la inestimable ayuda de estrellitas, gatitos y demás emojis -no hay que olvidar que se trata de una niña y que además es japonesa-, Coco muestra sus creativos estilismos en formato frontal y de cuerpo entero, sin pasar por alto los complementos, como una bolsa bandolera de Ikea o unas zapatillas peludas de color rosa. No se trata de simples selfis, sino de posados en toda regla en los que luce prendas de primerísimas marcas como Moschino, Gucci, Supreme, Vans, Chanel, Fendi, Dr. Martens y Ralph Lauren, mezcladas con otras firmas locales o con ropa vintage. La niña es ultrafashion y combina el punk con el kawaii (un adjetivo nipón que puede ser traducido al español como lindo o tierno). O se apunta al normcore, que para entendernos es como si abres el armario de tu casa y te pones lo primero que pillas. Eso sí, al final, resulta que es un outfit estudiadísimo, compuesto de prendas básicas. Su pequeña nariz todavía no es capaz de sujetar las maxigafas que suele llevar y solo le duran en su sitio unos segundos, lo suficiente para tomar la instantánea.

Coco vive en Harajuku, la zona más fashion de Tokio y también el punto de reunión de los más extravagantes y frikis de la capital nipona. Allí se trasladó su familia después del terremoto de Fukushima del 2011 y el posterior accidente en la central nuclear. Cuando no está en clase, la pequeña se divierte probándose la ropa de la tienda de moda de sus padres, que se llama Funktique. Ahí está la clave de dónde le viene su pasión por los estilismos. Y la explicación de quién está detrás de su ascenso meteórico, su padre, un comerciante de ropa vintage. Y es que otro de los aciertos de esta mini it girl es mezclar ropa de temporada con piezas retro.

La niña, cuyo apelativo en Instagram es pinkprincess (princesa rosa) aunque nada tiene que ver con una chica Disney, explica que le hacen muchas fotografías antes de decidir cuál sube a Instagram. Ya ha posado para varias revistas y hasta asiste a las presentaciones de Chanel en su boutique de Shibuya.