Los sucesos del 23 y 24 de abril de 1971 protagonizados por John Lennon, Yoko Ono, Kyoko Cox y Anthony Cox en Mallorca atesoran el vértigo de una serie producida por Álex Pina o un filme de la serie de Indiana Jones. El 22 de abril de hace cincuenta años, el músico y la artista aterrizaron en Mallorca. Se hospedaron en el desaparecido hotel Meliá Mallorca y se inscribieron como señor y señora Smith para pasar desapercibidos. No lo consiguen. Los periódicos descubren su presencia.

La realidad era que en Mallorca residían el productor de cine americano Anthony Cox, su esposa, Melinda Kendall, y Kyoko. Cox había sido el segundo marido de Yoko Ono, se casaron dos veces en 1961 –matrimonio invalidado porque Ono no había finalizado el proceso de divorcio de su primer esposo– y en 1963. Kyoko, nacida poco después de la segunda boda, era la hija de la pareja.

Lennon y Ono se acercan a Cales de Mallorca durante la mañana del viernes 23 de abril de 1971. Allí recogen a Kyoko para pasar el día con ella. Lo que parece una plácida jornada familiar se complica al poco tiempo. Cox denuncia el secuestro de su hija, afirma que su exesposa se la ha llevado de la guardería sin autorización. La policía del aeropuerto es alertada ante el temor de que se quieran marchar con la niña.

Comienza una frenética actividad. La tarde de este mismo día, la Guardia Civil localiza a la pareja en el hotel de Palma. Argumentan que pretendían pasar el día con la niña, que ha sufrido una indigestión –al parecer por un consumo excesivo de helados– y que han avisado a un médico. Los agentes consideran que es mejor que sea el juez quien decida.

A las 20 horas, la popular pareja llega a los juzgados de Palma. Kyoko va en brazos de Lennon y viste un kimono. Siete horas después, son los brazos de Cox los que acogen a la adormilada niña. Ambos suben a un coche Simca 1.000 y parten hacia su residencia. Unos minutos después, Lennon y Ono también retornan a su guarida. Al día siguiente tienen que comparecer ante el juez de Manacor.

El sábado se desata la locura. Los medios de comunicación de todo el mundo están ansiosos por conocer los detalles de la detención en Mallorca de Lennon. «Retenido» es un titular que se repite en los periódicos desde Australia a América. Mientras, las partes preparan una batalla que, además de judicial, será mediática. Un melodramático Cox se declara dispuesto a reunirse con su exmujer para alcanzar un acuerdo. La niña se muestra ante el juez dispuesta a irse con cualquiera de sus progenitores.

A las cuatro de la tarde, unas horas antes de partir hacia París, Lennon y Ono comparecen ante los medios. Para ser más exactos, una portavoz lee un comunicado. «Kyoko ha estado todo el invierno con Cox... fuimos a buscarla para que pasara el día con nosotros... Tenía un poco de fiebre y llamamos a un médico... La policía se presentó y nos dijo que la denuncia aseguraba que la niña había sido secuestrada por unos ‘desconocidos’..., nos retiraron el pasaporte, pero luego nos lo devolvieron».

Anthony Cox, con la pequeña Kyoko. DIARIO DE MALLORCA

Regresaron el 3 de mayo acompañados por Allen Klein como manager de los Beatles. El día 5 se reúnen con los Cox en busca de un acuerdo. El encuentro acaba en fracaso. Dos días después comparecen ante el juez de Manacor. El magistrado sentencia que quien debe determinar el régimen de custodia de la niña es el tribunal de la Islas Vírgenes, que dirimió el divorcio de Cox y Ono. La causa queda sobreseída, pero la batalla continúa. En diciembre, Anthony Cox es condenado a cinco días de prisión por un tribunal de Houston por impedir que la artista japonesa vea a Kyoko.

Cox ingresa en la secta The Church of the Living Word, que le protege para apartar a Kyoko de su madre. Tras salir de esta secta, y ya divorciado de su nueva esposa, padre e hija ingresan en la comuna Jesus People de Chicago. En 1980, tras el asesinato de Lennon, Cox y Kyoko contactan con Ono, aunque será a finales de los 90, cuando Kyoko se convierte en madre, para que retome la relación con Yoko. Un contacto que se mantiene hoy. La artista, de 88 años, muestra un deterioro físico que la obliga a ir en silla de ruedas. Kyoko y Sean, el hijo con Lennon, están en su testamento.