Super Bowl
Zara, el número 64 y las zapatillas BadBo 1.0: la intrahistoria del traje de Bad Bunny en la Super Bowl
Detrás del blanco angelical de la firma española, había un homenaje familiar, una elección cultural y el lanzamiento más esperado de las propias 'sneakers' del artista en colaboración con Adidas

Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl. / AP
Laura Estirado
En la Super Bowl todo se mide a lo grande: el estadio, la audiencia -es el mayor escaparate del mundo, con anuncios con famosos a 16 millones de dólares por minuto y 1.480 millones de alitas de pollo- y el espectáculo. Pero Bad Bunny, que acaba de firmar uno de los mejores shows de medio tiempo de la historia, entendió algo distinto: a veces lo más poderoso no es el exceso, sino el detalle.
Su aparición fue casi una materialización. Sobre el campo verde, Benito Antonio Martínez Ocasio emergió con un 'total look' blanco crema, casi angelical. Un traje monocromático que parecía confundirse con las líneas del césped, como si hubiera sido diseñado para flotar más que para pisar.
Y entonces, como siempre con él, la moda se convirtió en mensaje
Un traje celestial... firmado por Zara!
La primera sorpresa fue la etiqueta. En una industria donde Bad Bunny se mueve ya como pez en el agua -el astro puertorriqueño es conocido por combinar alta costura con estilo callejero, y suele lucir piezas de marcas de lujo como Louis Vuitton, Gucci, Versace, Bottega Veneta, Schiaparelli y Dior,- cualquiera habría esperado un diseñador de archivo, un gesto 'couture', una pieza histórica [hace apenas una semana, el cantante arrasaba en los Grammy con un Schiaparelli espectacular, con lazada de corsé subiendo por la espalda. El contraste con Zara era casi radical: de la artesanía parisina al retail global].
Pero no.
El 'look' que abrió el 'show' estaba diseñado por Zara. Camisa, corbata, pantalones con pinzas y una camiseta acolchada de inspiración deportiva, todo en un tono crema sobrio y calculado. Un minimalismo inesperado en el evento más maximalista del calendario.
La elección no era casual: Zara es española, como lo es su música. Vestirse con la marca española en el escenario más estadounidense posible era también una declaración cultural. Golpe maestro.
El enigma del "64"
En la espalda, su apellido materno: su madre se llama Lysaurie Ocasio. Y debajo, el número que encendió internet en tiempo real: "64".
Los fans se lanzaron a especular: ¿el año de nacimiento de su madre? ¿un guiño a algún récord musical? ¿una referencia política?
La respuesta más íntima llegó después. Al terminar la actuación, la revista 'Complex Magazine' informó de que el número era una referencia al difunto tío del cantante, quien lo había llevado en su tiempo como jugador de fútbol americano.
Bad Bunny convirtió un dorsal en una carta familiar.
BadBo 1.0: las zapatillas que completan la narrativa
En los pies no había un modelo cualquiera. Las deportivas que acompañaban el conjunto monocromático eran las BadBo 1.0, su colaboración más personal con Adidas.
Desde que firmó contrato con la firma en 2021, el puertorriqueño ha intervenido clásicos como las Forum, las Campus o las Response CL. Pero las BadBo son otra cosa: las primeras que diseñó "desde un lienzo en blanco". Chunky, de lengüeta discreta, elegantes incluso en blanco absoluto, fueron el complemento perfecto para el traje crema. Y, por supuesto, también un guiño estratégico: el modelo sale a la venta justo después del 'show' (su precio, alrededor de 160 €).
Pop contemporáneo en estado puro: actuar con tu propio lanzamiento puesto es marketing, sí, pero también poder cultural.
Storm Pablo y la nueva era de estilo
Detrás de todo este 'lookazo' de Bad Bunny está Storm Pablo (Manuel San Agustín Pablo III), su estilista habitual y uno de los más influyentes de la industria hoy en día. A él se le debe haber transformado el estilo de Bad Bunny en un ícono cultural y de moda. Trabajan juntos desde hace años, destacando con 'looks' icónicos para eventos como Coachella, los Grammys y giras mundiales, e incorporando elementos de la identidad puertorriqueña del cantante con audacia y vanguardia.
Aunque hoy Schiaparelli, Gucci o Dior compiten por vestir a Benito, el artista ha elegido lo contrario al lujo evidente para el mayor 'show' de la tele: un look accesible, sobrio, casi uniforme. Como si quisiera mandar un recadito planetario: que el estilo no está en el precio, sino en el relato. Además de con sus cancions, Bad Bunny ha contado su historia con su ropa.
Fuente: El Periódico
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