De «riesgo alto». Esa es la valoración del sistema Viogén que la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Aragón determinó tras analizar el supuesto caso de violencia machista por el que fue detenido el pasado sábado el concejal socialista (expulsado temporalmente del partido) en el Ayuntamiento de Zaragoza, Ignacio Magaña. El presunto autor de los hechos por los que fue arrestado todavía no ha declarado por estar hospitalizado con problemas cardíacos, aunque «los negó categóricamente» a través de un comunicado emitido por su abogado defensor, Carlos Fuertes.

Los investigadores policiales llegan a esa conclusión en el sistema Viogén después de entrevistarse con la denunciante y hacerle el cuestionario establecido por el Ministerio del Interior. Calificaron de «leve» la violencia psicológica sufrida por la esposa; de «muy grave» la física y concluyen que «en los últimos seis meses se registra un aumento en la escalada de las agresiones o amenazas». Añaden el uso de arma blanca y que no ha habido sexo forzado ni existencia de amenazas/planes dirigidos a causar daño a la víctima.

"Celos exagerados"

Sobre las características del sospechoso resaltan, a partir del relato de la mujer, que en los últimos seis meses «ha mostrado unos celos exagerados, conductas de control, de acoso, producido daños materiales y agresión a animales», entre otras cuestiones.

Todo ello es lo que llevó ayer al magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza a acordar una orden de alejamiento en paralelo a la puesta en libertad de Magaña. Estaba citado ayer para juicio rápido, si bien la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de la capital acordó aplazarla por el estado de salud del edil.

«Se marchó a la cocina, cogió un cuchillo, poniéndomelo en el pecho y diciéndome que por encima de su cadáver iba a salir de ahí»

Los hechos por los que Magaña fue detenido el sábado no tuvieron lugar ese día sino anteriormente. De hecho, curiosamente, quien llamó a la sala del 091 a pedir ayuda fue él «porque su expareja no paraba de llamar al timbre de la vivienda», tal y como consta en el atestado al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. Cuando los agentes llegaron se encontraron a la mujer y a Magaña, quien les explicó que estaba en trámites de separación, que el domicilio es de los dos y que ella quiere entrar pero que no le va a dejar hasta que no estuviera la Policía presente».

Ella señaló a la patrulla de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Policía que, efectivamente, estaban en trámites de separación y que tienen una abogada en común mediante la cual habían acordado que iba a acudir ese día a la casa a recoger los enseres porque la situación era «insostenible». Es en ese momento cuando el hermano de la mujer, que le acompañaba, le instó a contar lo que había pasado anteriormente. Ella accede diciendo que lo ocurrido «no es un hecho aislado». El miércoles fue la última discusión y posterior agresión.

«Apagó la televisión y me dijo que no tenía derecho a verla porque todo lo pagaba él, mientras me quitaba la documentación, las tarjetas de crédito, el móvil y las llaves de casa»

«Apagó la televisión y me dijo que no tenía derecho a verla porque todo lo pagaba él, mientras me quitaba la documentación, las tarjetas de crédito, el móvil y las llaves de casa», recordó la denunciante, quien destacó que ese mismo día le cerró un cajón cuando ella tenía la mano dentro, produciéndole una lesión en el dedo. Pero no habría sido la única según esta vecina de Zaragoza. En otra ocasión, ella iba descalza por la casa y él le dio, supuestamente, un pisotón que le provocó un hematoma.

El episodio más grave y en el que ella sintió «más miedo», según consta en el atestado, habría ocurrido en el invierno pasado cuando quiso abandonar el domicilio familiar. «Ignacio reaccionó de manera agresiva empujándome contra la cama, impidiendo que me pudiera mover al cogerme del cuello. Se marchó a la cocina, cogió un cuchillo, poniéndomelo en el pecho y diciéndome que por encima de su cadáver iba a salir de ahí».

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La mujer afirmó ya a la UFAM que Magaña «se pone como una fiera» y que en una discusión «llegó a darle una patada al gato, lanzando a este unos metros». Tampoco se le olvida y así lo hizo constar ante los agentes que llegó a tirarle las cenizas de su padre por el suelo y que rompió varios muebles.

Más allá de estos episodios, la mujer afirmó sentirse «anulada» porque le controlaba el móvil y hasta lo que veía en la televisión. Un día le tiró, supuestamente, la maleta por la ventana.