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El Tourmalet

Puestos, ¿por qué no subimos hoy Alpe d’Huez?

Este martes la Vuelta pasará por los terrenos alpinos del Tour a través de Montgenèvre y Lauteret que no son precisamente mitos de los Alpes

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

Turín (enviado especial)

Mis queridos Alpes, símbolo del Tour, un lugar exquisito para ir en bici, o simplemente a pie o en coche sirven para descubrir los encantos de unos parajes que siempre han estado unido al ciclismo de máxima calidad. Nunca, nunca, nunca había sido un lugar de paso para la Vuelta, que este martes transita, quizá por puertos que no son un símbolo de la cordillera, pero que tienen el mismo derecho, respiran el mismo aire y acogen idéntica lluvia y nieve que las que caen en las cumbres más famosas del lugar.

Hace un año el Tour, el que viste y calza, atravesó los Apeninos por primera vez en la historia durante la visita que efectuó cuando decidió salir de Florencia. Y ya hace mucho tiempo que la ronda francesa visitó los Pirineos al otro lado de la frontera, tanto en Cataluña, como en Aragón y Navarra.

El viaje hacia Figueres

El Giro ha hecho escala en los Alpes franceses en diferentes ocasiones. A la Vuelta le faltaba este viaje que, de hecho, casi ha sido por obligación. Se ha buscado un aeropuerto lo más cercano a Italia pero que a la vez sirviera para acortar el viaje hacia Figueres, tanto en avión como en coche, medio de transporte que utilizará la mayoría de desplazados a la carrera.

Así que este martes la Vuelta pasará por los terrenos alpinos del Tour a través de Montgenèvre y Lauteret que, como se comentaba más arriba, no son precisamente mitos de los Alpes, alejados de la fama del Izoard, Galibier o Alpe d’Huez. Al menos, algún ciclista que decida relajarse unos instantes podrá contemplar las señales de tráfico que conducen hacia estos puertos y, al menos uno de ellos -Alpe d’Huez- con todas las papeletas para regresar el año que viene a la ronda francesa.

Cerca del Izoard y el Galibier

La Vuelta atravesará la localidad de Briançon donde empieza la ascensión al Izoard, el monte que Fausto Coppi y Louison Bobet comenzaron a convertir en legendario. Luego cruzará el dominio esquiable de Serre Chevalier, la misma carretera que anuncia la ruta hacia el Galibier, la montaña en la que en 2024 Tadej Pogacar comenzó a escribir el camino hacia su tercera victoria en el Tour.

Y, por si fuera poco, ya en ruta hacia Grenoble, la carretera avisará la llegada tanto de Les Deux Alpes, a la izquierda de los ciclistas, como de Alpe d’Huez, a la derecha de los corredores. Así que el marco no se verá de otra manera que como un escenario magnífico en el estreno de la Vuelta por los pasajes alpinos del Tour.

Sueños de adolescencia

Cuenta la leyenda que cuando Jonas Vingegaard era un adolescente se fue con sus padres a Bourg d’Oisans, donde aparece la primera de las 21 curvas más famosas del planeta ciclista. Se montó en la bici junto a su padre, que pronto quedó atrás, y ascendió a Alpe d’Huez como un loco para decidir que un día subiría por la famosa carretera convertido en una estrella de este deporte.

Si tiene tiempo, si hay calma chicha en el pelotón, podrá rememorar los sueños de adolescencia y hasta imaginar que alguien da la señal y dice que es eso de pasar a 13 kilómetros de la cumbre de Alpe d’Huez y eludir la subida… ¡es de locos! Así que a variar la ruta y anunciar de repente que la Vuelta cambia de plan, que se va a Alpe d’Huez y obsequia a los aficionados al ciclismo con algo tan parecido como el improvisado concierto de los Beatles en la azotea del edificio Apple Corps de Londres.

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