Zaragoza ha dado el paso para empezar a reemplazar los autobuses con motor de combustión por eléctricos. En el próximo año y medio, el consistorio invertirá 46 millones para comprar 68 vehículos cero emisiones que se elevarán hasta los 150 para reemplazar la flota en la próxima década. La ciudad dejará atrás a los vehículos contaminantes, todo un avance que es resultado de años de historia, investigación, innovación y una retahíla de modelos que han paseado por las calles de la capital y que tuvieron que hacerse hueco entre los raíles del tranvía.

Las nuevas necesidades de las ciudades

El tranvía, en convivencia con el trolebús, fue el rey de las ciudades hasta que empezaron a crecer y a expandirse, creando nuevas necesidades que no podía cubrir el Urbos 2, con una complicada logística. Fue el momento en el que los buses, más flexibles, se popularizaron y pronto coparon todas las capitales.

La primera decisión: diésel o gasolina

El gerente de Avanza, Guillermo Ríos, explica que cuando los autobuses comenzaron a ser el medio de transporte principal en Europa, surgió el debate sobre si se compraban con motor diésel o de gasolina. Se optó por el primero porque, aunque tiene más impacto local, es más barato.

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La historia de los buses de Zaragoza EL PERIÓDICO

Adiós a las escaleras para acceder al bus

Uno de los momentos más importantes fue la eliminación de las escaleras para acceder a la plataforma de los vehículos. Los primeros autobuses de «piso bajo» llegaron a España en los 90 y fueron toda una revolución al convertirse en accesibles.

Localización de los vehículos vía satélite 

Otro de los hitos que marcó un antes y un después en los 90 fue la localización de los vehículos vía satélite. Durante años fue una herramienta interna, de las empresas, pero era el primer paso para poder ofrecer información sobre el tiempo de espera del bus en las paradas. Posteriormente se desarrollaron las aplicaciones móviles que permiten conocer en todo momento dónde se encuentra el vehículo y pagar el billete.

Cámaras de asistencia y buses autónomos

La tecnología ha sido esencial para mejorar la movilidad. Uno de los momentos más relevantes fue la instalación de cámaras de seguridad, que ayudan al conductor a controlar cualquier elemento que rodee al vehículo. A través de unos sensores, detectan si se aproxima un peatón, bici o patinete. Además, ofrecen información de todo el entorno, de los elementos que hay en la ciudad. Gracias a a esta información, Avanza lideró un proyecto piloto de bus autónomo, sin conductor, en Málaga.

Las emisiones se reducen con la norma Euro 6

La tecnología ha permitido que los buses sean cada vez menos contaminantes. En 1992 la UE lanzó la primera normativa, la Euro 1, que se ha ido endureciendo y, ahora, con la Euro 6, las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras son de 0,018 gramos por kilómetros, un 97,2% menos que en los 90, y los óxidos de nitrógeno se han reducido un 95%. Con los híbridos aún se ha reducido más, y emiten un 28% menos de CO2. Sustituir cada bus diésel por uno eléctrico supone un ahorro de 1.700 toneladas de CO2 en su vida útil.