Todo apunta a que el polígono de Cogullada de Zaragoza se convertirá en el primer centro de distribución urbana de mercancías (DUM) de España, y eso que, en apariencia, esta zona industrial no invita a impulsar proyectos tan novedosos y tecnológicos. Un hub urbano de alta capacidad que daría respuesta al crecimiento acelerado del e-commerce, que tiene por delante el reto de lograr que un paquete llegue al lugar solicitado en pocas horas. Se hará, incluso con drones.

 Pero antes de que las aeronaves lleguen a la capital, las flotas de vehículos para el reparto mensajería tendrán que ser sostenibles. Las empresas tendrá que empezar a invertir en coches eléctricos si quieren acceder a las zonas de bajas emisiones que a partir del 2027 tendrán todas las ciudad y que corresponden al centro.

 El profesor titular de la Universidad en el área de Organización de Empresas (EINA y COMPETE), Jorge Rosell, realizó una simulación del consumo de energía necesaria para recargar una flota 100% sostenible de unos 600 vehículos. Superaría los 6.650 kWh diarios en total y la electrolinera que más energía genera está en Vizcaya y no alcanza esta potencia, señaló Rosell durante la jornada online organizada por la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza y el ayuntamiento de la capital aragonesa, y que contó con la participación de la Asociación de Empresarios de Cogullada.

Anillos

Esta estimación resulta de la división del reparto en tres anillos de la ciudad: el Casco Histórico sería el primer, con 1.910 pedidos diarios de media y una ruta de 9 kilómetros; el Centro y El Rabal, con 5.473 entregas a realizar en rutas de 7 km, y el resto de barrios corresponderían al tercero, con 20.028 paquetes a repartir entre 20 y 25 km.

La margen izquierda podría cubrirse principalmente con vehículos de movilidad personal (VMP), es decir, bicis o patinetes, más sostenibles pero que requieren de más personal para poder atender toda la demanda. Sería necesaria una plantilla de unas 370 personas como mínimo. Los paquetes más pesados, que se harían en furgoneta

Cogullada se encuentra a 25 kilómetros del punto de entrega más lejano, de manera que un vehículo realizaría 50 kilómetros entre ir y venir a la base, a los que Rosell suma otros 20 kilómetros extra, por eso de que el mensajero pueda perderse, o el tráfico le obligue a dar un rodeo.

Este tipo de reparto permitiría reducir hasta un 74% las emisiones de CO2 por paquete, un 26% la congestión urbana de vehículos y un 43% los costes logísticos, siempre según los cálculos del titular de Universidad en el área de Organización de Empresas.

Recarga nocturna

Los vehículos tienen de media una autonomía entre los 130 y los 300 kilómetros, que se recargarían por la noche. Dado que no hay una electrolinera capaz de ofrecer la potencia necesaria, Rosell propone una alternativa: utilizar una parcela de 9.000 metros cuadrados para instalar placas solares y producir la energía, 100% sostenible.

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El problema sería la variabilidad de la producción, porque no todos los días son igual de soleados. Solo en julio se podría suministrar casi la totalidad de la energía necesaria para la recarga de la flota, comprando a la red una parque «pequeña». A su vez, sería necesario instalar baterías de almacenamiento para guardar la energía durante el día y utilizar por las noches.

Por otro lado, durante las jornadas de ayer se propuso instalar cargadores para vehículos eléctricos de particulares. Una forma de facilitar la recarga y fomentar, así, la compra de este tipo de coches, cero contaminantes. Solo el 25% del parque automovilístico de la ciudad es sostenible, pero solo 470 son 100% eléctricos.