Emprender en tiempos de pandemia tiene mérito. En Zaragoza, el ritmo se ha mantenido estable, sobre todo en las incubadoras de ideas de negocios dirigidos a un mercado más local, más próximo. Donde más se ha notado el impacto de la crisis económica derivada de la sanitaria ha sido en el crecimiento de las startup, con un importante volumen de facturación y donde se ha apreciado «cierta contención» en la creación de empresas como consecuencia de la incertidumbre empresarial. 

Si emprender no fuera una tarea arriesgada y complicada ya de por sí, la pandemia, la crisis de los suministros y el aumento generalizado de los precios ha obligado a muchos a hacer equilibrios para poder rentabilizar sus negocios y lanzarlos en un momento de incertidumbre en el mercado. 

Según el último informe de Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2020-2021, la crisis sanitaria hizo caer un 14% el índice de emprendimiento durante 2020, el peor año, después de varios en ascenso. Una caída que responde principalmente a las empresas o startup. 

Desde la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) explican que el emprendimiento en la capital aragonesa se mantiene en los «niveles esperados» y, en parte, se debe a que la pandemia ha generado nuevas necesidades que se han identificado y a las que se quiere dar respuesta. El ejemplo más claro sale de Zaragoza, donde a un equipo bajo el nombre de Maximiliana diseñó un teléfono móvi dirigido a las personas mayores que contesta automáticamente las llamadas y videollamadas, tiene llamada SOS o localización GPS. 

Nuevas necesidades, nuevos negocios

«Han surgido emprendedores a raíz de la pandemia. Hay un perfil de personas que ha sabido detectar las necesidades y han encontrado nuevos nichos de mercado», explica la presidente de AJE en la capital, Silvia Plaza, que añade que el confinamiento y las restricciones también han obligado a algunos negocios a reinventarse y adaptarse a las circunstancias.  

Aunque admite que, respecto a España, el porcentaje de emprendedores es más bajo, destaca que los proyectos tienen más «estabilidad» y «supervivencia». Según el estudio de GEM, el emprendimiento consolidado en la comunidad se sitúa en un 9,7% frente al 6,7% del resto de España.

Plaza explica que la inestabilidad laboral normalmente se traduce en un aumento del número de emprendedores que buscan otras salidas y alternativas laborales. «Todos los negocios se han visto afectados de una manera u otra y han tenido que adaptarse a las nuevas formas de consumo», explica Plaza, que admite que la mayoría de los negocios son locales, se circunscriben al territorio, y de dimensiones pequeñas. «Es una característica endémica del tejido empresarial en España», apunta. 

"Emprender siempre es una pelea y una lucha importante y en el proceso surgen muchas dificultades, por eso es vital que el emprendedor sea fuerte, esté formado y tenga ilusión"

La jefa de la oficina técnica de Empleo del Ayuntamiento de Zaragoza y responsable de Zaragoza Activa, Irene Cebollada, matiza que, en este caso, en el de los «emprendedores por necesidad», hay que tener un tratamiento especial porque inician su actividad después de una situación indeseada y el porcentaje de fracaso suele ser mayor. «Para tener más éxito es fundamental que la idea no surja de la necesidad. Emprender siempre es una pelea y una lucha importante y en el proceso surgen muchas dificultades, por eso es vital que el emprendedor sea fuerte, esté formado y tenga ilusión», señala Cebollada. 

Espacio de 'coworking' en Zaragoza Activa. ANDREEA VORNICU

Baño de realidad

En Zaragoza Activa pusieron en marcha un programa de emprendimiento en plena pandemia. Convierte tu idea nació para acompañar a los futuros empresarios desde la fase de la idea, ayudándoles a madurarla y a crear su negocio. «Les formamos pero también les damos un baño de realidad porque muchas veces acuden con una idea que no está adaptada al mercado», explica. En la edición de 2021 se presentaron 130 ideas, de las que se seleccionaron 30. 

La inflación y sus consecuencias

Respecto a la crisis económica y la inflación, Plaza añade que cuando las ideas están en proceso de maduración es más fácil sortear las crisis. «Cuando se empieza uno tiene más flexibilidad, algo que no puedes hacer cuando ya tienes unos costes fijos. La capacidad de adaptación es más alta y si hay un problema como la subida de los precios es más fácil tomar decisiones como cambiar de proveedor». 

No sucede lo mismo en las startup, con una facturación mucho más elevada y con proyectos que se exportan a los cinco continentes. Como los que salen del Centro de Incubación Empresarial Milla Digital (CIEM) de Zaragoza, que se ha consolidado en 10 años como incubadora con 112 empresas activas, de los 180 proyectos de emprendimiento que ha impulsado. 

"En las 'startups' hay cierta prudencia a la hora de emprender por la situación económica"

En el CIEM el volumen de trabajo se ha reducido con la pandemia y si normalmente el vivero está al 95% de su capacidad, ahora ronda el 85%. «Hay cierta prudencia a la hora de emprender por la situación económica», explica Carlos Piñeyroa, responsable del grupo Init que se encarga de la gestión del centro, que también ha detectado que se han acelerado las ideas que tienen que ver con la digitalización de nuestras vidas a raíz de la pandemia. 

Hay que tener en cuenta que las empresas que trabajan en el CIEM están especialidades en la industria y la tecnología de la saludad y que tienen una facturación muy elevada y que el 25% exportan al extranjero. «El tejido empresarial es muy tecnológico y la economía muy intensa en conocimiento y en tecnología».