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El Periódico de Aragón

El mercado laboral en la Semana Santa

La hostelería rescata en Zaragoza el 60% de los empleos perdidos por el covid

Ante el aumento de la demanda se han contratado a unos 1.200 de los 1.900 que aún faltan por recuperar. La subida de precios retrasó la firma de contratos y la reforma laboral logra un incremento de indefinidos

Un camarero limpia una de las mesas de la terraza de un bar en la plaza del Pilar de Zaragoza, el pasado viernes.

La Semana Santa era tradicionalmente una época de muchas contrataciones, la mayoría temporales, ante un incremento de la demanda que se concentra en pocos días en ciudades como Zaragoza que reciben a multitud de visitantes. Pero la de este 2022 va a ser distinta, no solo por ser la primera que se va a celebrar con esa nueva normalidad que la pandemia del coronavirus interrumpió en 2020 a las puertas de una cita como esta.

Entonces, muchos de esos contratos ya se habían atado antes de que saltaran por los aires todos los planes de la hostelería y el sector servicios en general, que se nutren del turismo y el ocio de los ciudadanos. Hoy, dos años después, la cita, uno de los picos del año en cuanto a demanda, va a servir para «recuperar estructura» en las plantillas, empleados que se han perdido y no habían vuelto aún. Y el sector prevé que haya servido para rescatar al 60% de los que aún faltaban.

El gerente de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza, Luis Femia, explicó en declaraciones a este diario que sus estimaciones calculaban que antes de iniciarse las contrataciones para Semana Santa «habría entre 1.700 y 1.900 personas menos de las que había en el sector antes de la pandemia».

Han sido dos años muy duros para los bares y restaurantes, con largas temporadas de restricciones de horarios y aforos, de obligación de mantener la persiana bajada, de caída en picado de los turistas, sobre todo los extranjeros... Pero este 2022 empezaba con una oleada de contagios como nunca antes se había dado, aunque fueran muchos con síntomas leves, y de nuevo esa espada de Damocles de las limitaciones impuestas por la pandemia se cernía sobre la Semana Santa. Pues bien, la realidad ha sido otra y el periplo de contrataciones va a significar que «entre 1.000 y 1.200 empleados» de esos que había perdido el sector se habrán rescatado para atender a las mesas y en la barra.

Y lo mejor es que todo apunta a que llegarán en muchos casos para quedarse. Así se puede desprender de las cifras que manejan las propias empresas de trabajo temporal que otros años han colocado a miles de personas en puestos de trabajo para esos pocos días de intensa demanda. Pilar Giménez, de Randstad, constaba para este diario ese «incremento sustancial de la contratación indefinida», aunque es pronto para dar cifras definitivas, porque este 2022 se está «apurando mucho» para contratar. Normalmente, explicó, a principios de marzo todas las empresas tienen perfiladas sus necesidades y cerradas esas contrataciones para una Semana Santa en abril como esta. Ahora eso «se ha trasladado hasta finales de marzo».

¿Por qué? El sector lo tiene claro: el optimismo con la relajación en la pandemia se dio de bruces con la guerra de Ucrania y sus efectos en la economía, la inflación y la subida generalizada de precios en las materias primas y suministros energéticos. Esto, que en un primer momento se combatió con una subida mínima en las consumiciones, casi todas, para no asumir pérdidas importantes, en Semana Santa se apuesta por la contención en el precio para el cliente.

Y, al parecer, esto se logra a costa de ralentizar unas contrataciones indefinidas que siguen siendo necesarias en esa nueva normalidad. Aunque, eso sí, el turismo, se va a recuperando de forma progresiva. Ahora en Zaragoza, por ejemplo, ya se reciben casi el 60% de los turistas que había antes del covid, pero hay visitantes extranjeros que aún no han regresado, como los chinos, que llegaron a ocupar el primer lugar en el ránking de países de procedencia.

Sin embargo, desde el sector confían en este «rearme» de las plantillas y dar continuidad a los datos oficiales de febrero, cuando las contrataciones se quedaron «solo 500 por debajo de las que hubo en 2020». Y confiar en que esas cerca de 1.200 que ha movido la Semana Santa «se mantengan después». Y con el verano a la vuelta de la esquina, parece probable. 

Las dudas en la «tormenta perfecta»

Incertidumbre es la palabra clave para entender el comportamiento de las empresas del sector servicios, fundamentalmente de la hostelería, con respecto a la contratación para la Semana Santa. En Zaragoza y en el resto de Aragón. Y la otra es la de «tormenta perfecta» que es como definen lo ocurrido en los últimos meses y a la que toca «sobrevivir y sobreponerse». Se refieren al incremento de los costes energéticos, de luz y gas, desbocado desde principios de este año, que se ha unido a los problemas derivados de los paros en el transporte y el suministro de las materias primas, ahora al menos aparcados para la Semana Santa, y a los efectos de la guerra y la inflación creciente que, por un lado, aumenta el precio al que obtener productos y, por otro, inevitablemente retrae el consumo.

Este es el contexto en el que, explica Luis Femia, gerente de la Asociación de Cafés y Bares, han tenido que navegar cada negocio en las semanas previas a una temporada que es un importante pico en la demanda en la hostelería. Al final, un local no puede apagar las luces para ahorrar en el recibo, no puede quitar la calefacción si hace tanto frío como en los primeros días de abril, y y tampoco puede hacer nada si el distribuidor de la cerveza, por poner un ejemplo, le dice que no puede servirle el pedido porque no ha dejado salir el camión de la fábrica. Y eso, más que las pérdidas inmediatas que ocasionara en el balance de resultados, genera «dudas» sobre cómo planificar la Semana Santa. E indirectamente, ralentiza la contratación por si la demanda luego no es tal, que es algo que es ya una lección aprendida con el covid.

¿Qué decisión tomar? Hacer acopio de productos o no, tener más gente contratada o no... Aún así, en pocos días se ha anunciado que la mascarilla ya no será obligatoria en interiores, pero ya después de Semana Santa; se han interrumpido los paros en el transporte y el desabastecimiento parece algo impensable. Pero los turistas ya están llegando.

La reforma laboral «cercena a quien quiere trabajar solo unos pocos días»

El efecto de la reforma laboral en la contratación está quedando demostrado mes tras mes en la Encuesta de Población Activa y los datos del paro. Los contratos indefinidos ganan terreno a la temporalidad y eso es una buena noticia para combatir la precarización, aunque desde el sector de la hostelería y los servicios remarcan que esto también tiene sus damnificados. Sobre todo la gente joven, que también tradicionalmente aprovechaba estos picos de la demanda en la Semana Santa para «y a la que cercena para trabajar solo esos días y sacarse un dinero para sus gastos». Se refieren, fundamentalmente, a los estudiantes que el resto del año no están en el mercado laboral y tampoco quieren entrar en él de momento. Muchos, según la hostelería, veían en estos periodos una «oportunidad» de obtener ingresos. Sin embargo, la hostelería no critica la reforma laboral, al revés, ahora coincide, aseguran, con su necesidad de recuperar trabajadores que se han perdido por la pandemia.

Sin embargo, esta necesidad también podría ser una oportunidad para reducir la tasa actual de desempleados de larga duración, que en Aragón tiene una de las tasas más altas de España. Con el 30% de media en el país, la comunidad tiene un 21,4%, según un estudio reciente de Adecco.

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