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El Periódico de Aragón

Movilidad

Un taxista de Zaragoza, obligado a pasar la ITV de su Tesla en Lérida

Este conductor ha tenido que pasar la inspección de su taxímetros en la ciudad catalana porque los centros de inspección de Aragón no están preparados para los vehículos con dos motores

David Navasa luce su Tesla en la Cooperativa de Taxis de Zaragoza a la espera de recibir la autorización para trabajar. JAIME GALINDO

Cuando David Navasa se compró un Tesla no pensaba que iba a tener tantos problemas para poder pasar la ITV de su coche en Zaragoza. Es taxista y ha homologado su vehículo para poder ejercer como tal en la capital aragonesa, o eso es lo que creía porque lleva más de un mes y medio sin poder circular como turismo por la ciudad y sin poder trabajar.

El motivo es el siguiente. Todos los taxis tienen que pasar por la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) que acredita que el taxímetro se ha instalado correctamente, que no ha sido manipulado y que cumple con las tarifas correspondientes. Para ello, el vehículo tiene se someterse a una prueba de arrastre que permite alterar la velocidad y comprobar si el taxímetro funciona correctamente. 

Es algo rutinario. Sencillo. Hasta que apareció este Tesla modelo 3 con toda su tecnología, y dos motores eléctricos, tracción trasera y delante y diseñado para proporcionar el rendimiento propio de un eléctrico. 

El hecho de tener de tener doble tracción --y un sistema informático no apto para amateurs-- limitó el desarrollo de la prueba, que solo se realizó sobre uno de los ejes de este vehículo, por lo que los resultados no fueron los deseados. A eso hay que sumarle que en el ordenador de abordo empezaron a saltar las alarmas de que algo no iba bien y el sistema de seguridad se desconfiguró. 

En velocímetro no apto para tracción trasera y delantera

Resulta que, tras varias consultas con el fabricante y debido a la configuración de tracción de este modelo, este coche no puede ser inspeccionado por medio de un velocímetro motorizado, que son los que autoriza el Gobierno de Aragón la comunidad, así que la única alternativa que ha tenido David ha sido irse hasta Lérida, recorrer 300 kilómetros y pasar la ITV. Pero la historia no acaba aquí.

Porque antes de recurrir el viaje hasta la ciudad catalana, David realizó varias intentonas en el centro de ITV de Malpica del que solo tiene informes desfavorables. La primera vez (el 13 de abril) los técnicos no encontraban el número de bastidor, así que no le dieron el aprobado a semejante coche. «Es de risa, su trabajo es saber dónde está el bastidor, ¿no?», decía el taxista. En las dos ocasiones posteriores los problemas que ocasionaba el velocímetro (y eso de la tracción delantera y trasera) acabaron en suspenso. 

Así que harto de la situación y de que nadie le ofreciera una alternativa, con el apoyo de la Asociación Auto-Taxi Zaragoza David decidió interponer un recurso de lo contencioso administrativo al Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSAJ) contra la «inactividad» de la Diputación General de Aragón el pasado 5 de mayo. Según esgrime su abogado, Marco Navarro, el vehículo «había quedado inhabilitado para la circulación sin que mediara justa causa». Es así, decía, porque el informe desfavorable no se debía al estado de semejante coche del futuro, sino a que el centro de Malpica «no dispone de los mecanismos necesarios para poder llevar a cabo la prueba» correspondiente e inspeccionar el vehículos. En su recurso pide medidas cautelares para que David pueda circular y trabajar mientras que desarrolla la causa principal con la DGA. Por ahora solo ha conseguido que le dejen circular como turismo. 

Una urgencia que justifica con la imposibilidad del taxista a ejercer su actividad, con las consecuencias y pérdidas económicas que conlleva mientras «hace frente a todos y cada uno de los gastos derivados» de su empleo. Por ello, el siguiente paso será pedir una indemnización por lucro cesante. 

La DGA y sus alternativas

En sus alegaciones, los servicios jurídicos de la DGA señalan que, durante la inspección en la ITV, el conductor rechazó desactivar todos los sistemas de seguridad. Lo que no queda claro es si esta habría sido la solución definitiva para que la prueba del velocímetro hubiera sido satisfactoria. Solo dicen en su escrito que no se realizó y «se le devolvió el dinero, se anuló el informe» y se le comunicó que en Lérida se realiza un sistema de ensayos basados en GPS y circulación por circuito abierto. 

La prueba es sencilla. «Lo que hice fue salir a una carretera y circular entre 40 y 100 kilómetros por hora. No entiendo cómo en Zaragoza no pueden hacerlo, se me ocurren varias vías con poco tráfico para que los centros de ITV puedan pasar esta prueba», explica David, que ahora está a la espera de que le envíen toda la documentación necesaria para que la Policía Local le firme la autorización. Porque esa es otra. 

A su vuelta de Lérida llevó todos los papeles a la Policía Local para que le dieran la autorización necesaria y poder poner en marcha su Tesla y empezar a trabajar, pero ahora resulta que en el centro leridano no le han dado toda la documentación necesaria y solo puede utilizarlo como turismo. Y así está, esperando. 

La nota positiva de toda esta historia es que, al menos, Teruel sí que se ha puesto al día y puede testar el velocímetro en carretera.

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