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El Periódico de Aragón

MEDIO AMBIENTE Y SOSTENIBILIDAD
ZARAGOZA, ESCOGIDA COMO CIUDAD CLIMÁTICAMENTE NEUTRA David Rodríguez Director de la unidad de Programas Públicos de la Fundación CIRCE

Zaragoza, ciudad climáticamente neutra: «Reducir emisiones un 100% no es posible, pero es viable acercarse»

David Rodríguez es director de la unidad de Programas Públicos de la Fundación CIRCE, que ha asistido al consistorio en la convocatoria europea

David Rodríguez es parte del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Fundación CIRCE). FUNDACIÓN CIRCE

La Comisión Europea ha escogido a Zaragoza para formar parte del club de las 100 ciudades que deberán ser climáticamente neutras en 2030. Esto implica tener que cumplir una serie de objetivos y obligaciones, pero también facilitará la llegada de dinero desde Bruselas hasta la capital aragonesa. David Rodríguez es uno de los responsables de la Fundación CIRCE, la entidad que ha acompañado y asesorado al ayuntamiento zaragozano para postularse como candidato.

-Suena muy rimbombante pero, ¿qué significa convertirse en una ciudad climáticamente neutra?

Que la ciudad se compromete a llegar a un umbral de emisiones residuales. Esto quiere decir que, en referencia a los datos del inventario de emisiones del año 2005, Zaragoza llegue a reducir más de un 90% estos números.

¿Y qué niveles se daban en 2005 y a cuáles hay que llegar?

Para que sea más entendible: en 2019 se hizo el último inventario de emisiones siguiendo la metodología que manda la Comisión Europea y la conclusión a la que se llegó es que estábamos cerca del 25% de reducción con respecto al 2005. Esto iba por áreas: los equipamientos del ayuntamiento habían conseguido bajar hasta el 88% de sus emisiones. Pero había otros sectores, como el transporte, que iban por debajo. Antes de la elección en Zaragoza había un plan, que era la ECAZ 3.0, que estaba en connivencia con los objetivos de la Comisión Europea, que era llegar a una reducción del 55% de las emisiones para 2030. Sin embargo, este año Bruselas ha dado el salto y ha invitado a 100 ciudades a convertirse en climáticamente neutras en 2030 y Zaragoza ha presentado una candidatura con un plan general para conseguirlo.

Habla de reducir las emisiones porque imagino que llegar a las cero emisiones, aunque se use la expresión, es imposible.

Es casi imposible pero sí que es posible llegar a esa reducción del 90% y luego complementarla con sumideros de carbono como pueden ser soluciones basadas en la naturaleza, como es la renaturalización del río Huerva y el Bosque de los Zaragozanos. Es imposible llegar a ese 100% absoluto pero acercarse es viable.

¿Y era posible que Zaragoza se quedara fuera de la lista de las 100 ciudades escogidas por la Comisión Europea? Al fin y al cabo, Bruselas ha elegido a las principales urbes de cada país. ¿Hasta qué punto ha pesado el nombre de la ciudad y hasta qué punto los proyectos presentados?

Pues sí que era bastante posible que Zaragoza no fuera elegida. De hecho, nosotros llevamos tiempo queriendo trabajar en el grupo nacional de las grandes ciudades que llevan en esto desde 2020 y bueno, no veíamos tan fácil que Zaragoza pudiera estar. Quizás esto es algo más personal, pero yo entiendo que podría haber tenido que ver con que el signo político de los distintos estamentos de Gobierno, tanto el nacional como el regional, difiere del signo del Gobierno local. Pero estas convocatorias al final son evaluadas por expertos de la Comisión Europea, que son totalmente externos y apolíticos. Al final lo que ha pesado es la candidatura a nivel técnico. Yo no sé cómo de difícil era que Zaragoza se quedara fuera de las ciudades elegidas, pero sí sé que en España se han quedado fuera ciudades que ya habían anunciado que iban a serlo y que al final no fueron escogidas.

¿Qué papel ha tenido CIRCE en la candidatura?

Desde la Fundación CIRCE lo que estuvimos haciendo es acompañar al ayuntamiento en la coordinación de estos requisitos de la convocatoria de la Comisión Europea, que era bastante exigente. En la Fundación llevamos trabajando en proyectos europeos desde 2009 y estamos bastante habituados a este tipo de exigencia que aúna hacer impactos económicos, ambientales, sociales… El plan presentado es multidisciplinar.

Y yendo a lo concreto, ¿cuáles son esos proyectos que han convencido a la Comisión?

Hay cuatro ejes: la movilidad sostenible, las soluciones basadas en la naturaleza, las políticas en materia de energía y eficiencia energética y de economía circular. ¿Ejemplos? La electrificación de la flota de buses y de taxis, el Bosque de los Zaragozanos, la renovación de barrios como Balsas Positivo y el despliegue de la primera biorrefinería europea, en la que se quiere tratar un tercio de los residuos orgánicos de la ciudad para fabricar fertilizantes.

Zaragoza apuesta por electrificar su flota de autobuses mientras otras ciudades están optando por otros combustibles como el GNP Y GNC. ¿Acierta el ayuntamiento de la capital aragonesa?

Sí. Es algo que no se ha hecho en España y no es que sea importante, sino que es crucial. Hay que tener en cuenta que aunque haya otro tipo de vehículos que consumen gas natural e incluso hidrógeno, la clave aquí es el vector energético. Que un vehículo eléctrico consuma electricidad quiere decir que se puede integrarse en la red eléctrica y esto puede ayudar a aplanar la curva de demanda. En cristiano esto quiere decir es que si los vehículos se cargan de forma masiva por la noche, podemos hacer que el consumo de la energía de las ciudades se estabilice y no haya picos a mediodía y por la tarde. Y al estabilizarlo lo que se conseguiría es que la red trabajara mejor, fuera más eficiente y que las distribuidoras pudieran bajar el precio que cuesta la carga de los vehículos.

Que Zaragoza haya sido elegida una ciudad climáticamente neutra, ¿qué va a suponer en el día a día de sus ciudadanos?

Va a suponer una mejora de la vida de los ciudadanos. Menos emisiones son ambientes más saludables para los ciudadanos y donde van a poder respirar. Mejorará la calidad de vida también de aquellos de los que disfruten de la renovación de sus viviendas.

Lo que dejó claro el alcalde, Jorge Azcón, es que por el momento es complicado calcular cuánto dinero llegará a Zaragoza a raíz de haber sido escogida.

Así es. La Comisión ha estimado unos 1.000 millones de inversión durante los próximos 7 años, de los que 360 millones son para antes del 23. Todo este dinero va a estar desplegado en diferentes convocatorias competitivas a las que estas 100 ciudades elegidas van a tener un acceso prioritario. Pero son convocatorias a las que hay que presentarse y después ganarlas.

¿Y tiene posibilidades Zaragoza para competir con las grandes ciudades europeas?

Zaragoza está participando muy activamente en estas convocatorias. Y de momento hay resultados provisionales positivos que serán anunciados cuando la Comisión lo permita. Pero la verdad es que se está haciendo un buen trabajo y pronto se podrán anunciar proyectos que calarán en la sociedad porque estarán realizados en los barrios de Zaragoza.

Pronto tenía que resolverse también la convocatoria en la que el ayuntamiento solicitó fondos para renaturalizar el cauce urbano del Huerva…

Entre otras convocatorias, sí, es una de las que tiene que resolverse pronto.

Dentro de las 100 ciudades elegidas habrá una selección de 30 que se marcarán unos objetivos todavía más ambiciosos. ¿Aspira Zaragoza a entrar en ese selecto club?

La Comisión Europea está justo ahora perfilando ese plan. Esto es algo nuevo y todavía hay que establecer esas bases. Lo que sabemos es que habrá una convocatoria para proyectos piloto de transformación y que priorizarán aquellas ciudades en las que sea más fácil replicar el modelo. 

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