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El Periódico de Aragón

Movilidad Urbana

Zaragoza se convierte en un banco de pruebas de tranvías sin conductor

CAF elige a la ciudad para desarrollar la tecnología que permita su circulación de forma autónoma. Desde julio se testará un sistema de posicionamiento de los convoyes con imágenes 3D en tiempo real

El tranvía de Zaragoza a su paso por el barrio del Actur. Jaime Galindo.

Tranvías sin conductor, este es el reto. Para alcanzarlo, la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) ha elegido Zaragoza como banco de pruebas para desarrollar y testar la tecnología necesaria para que los convoyes circulen, algún día, de manera autónoma. Un objetivo a largo plazo que dará sus primeros pasos este verano, cuando se teste durante algo más de medio año un sistema de posicionamiento en el que están trabajando que, además de geolocalizar la unidad vía satélite, controlará su ubicación real y exacta mediante unas cámaras que ofrecerán información del entorno que rodea al tranvía.

Este proyecto forma parte de un programa que se ejecutará por fases y que CAF quiere desarrollar en Zaragoza y en la ciudad noruega de Oslo y que tiene como objetivo final que «los tranvías puedan ser autónomos el día de mañana», explicó el alcalde, Jorge Azcón, en la inauguración del Congreso Europeo de Tranvías que se celebra en la ciudad.

No es sencillo ni rápido y las primeras pruebas se harán en los depósitos de los vehículos, es decir, en cocheras, donde se probará la autonomía de los convoyes. El primer paso se centra en la definición del sistema de posicionamiento seguro del tranvía en imagen y satélite, lo que permitirá ofrecer información de todos los elementos que rodean a la unidad, explica Nacho Celaya, Autonomous Vehicle Technical Project Manager de CAF.

Para ello, se instalará en una de las unidades del Urbos 3 de Zaragoza un equipo de cámaras, sensores y radares de luz que permitirán crear imágenes en 3D de la posición del tren y, «en base a esta percepción del entorno, se podrá comparar cuál es su escenario, si hay un poste cerca, una parada u otros agentes», explica.

Este sistema se va a instalar durante el mes de junio en un convoy de la capital y se testará a partir de julio durante 6 y 8 meses en Zaragoza. También se va a hacer en Oslo. Celaya explicó que se han elegido dos ciudades con notables diferencias para comprobar que el equipo se adapta a distintos escenarios y circunstancias. «No es lo mismo un invierno o un verano en Zaragoza que en Oslo, la luz es distinta, la temperatura... Son aspectos que hay que tener en cuenta», añade.

Modelo de percepción

En la segunda fase se evaluarán los modelos de percepción. «El tranvía tiene que ser capaz de detectar que se está cruzando un peatón, una bici o un vehículo y dar una respuesta. Por ejemplo, si percibe que un coche se dirige hacia el convoy, tendría que identificarlo y reducir la velocidad de forma automática», explica Celaya.

«Primero tenemos que ser capaces de localizar con exactitud y fiabilidad el tren para que pueda moverse dentro de un depósito sin conductor, aparcándose de manera autónoma, preparándose con antelación para una operación encendiendo la climatización», incide Celaya, que matiza que lo que se va a diseñar son los protocolos que validarán a posteriori el producto, lo que no significa que sea el que necesita Zaragoza.

Este proyecto forma parte del programa Europe on Rail que busca generar apoyo para un «renacimiento ferroviario» en Europa, con un enfoque en el transporte ferroviario de pasajeros transfronterizo, y que dotará con financiación el desarrollo de los programas enfocados a la mejora del transporte colectivo y sostenible.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, celebró que la ciudad sea el escenario, nuevamente, de un proyecto innovador y vanguardista relacionado con la mejora de la movilidad sostenible. «Todavía quedan unos cuantos años, pero cuando eso ocurra implicará que serán más seguros», explicó en la inauguración del congreso sobre movilidad.

30,6 millones en movilidad

La capital también ha sido el escenario elegido por la empresa Avanza para probar innovaciones relacionadas con el transporte urbano, entre ellas, un autobús sin conductor. En el marco del proyecto Digicity, que tiene una duración de 26 meses, actualmente se está diseñando «el laboratorio viviente» en el que se probarán los vehículos, es decir, en qué líneas y por qué zonas de la ciudad circularán estos novedosos autobuses.

Por otro lado, y gracias a la llegada de fondos europeos, Zaragoza invertirá nueve millones en la compra de dos convoyes nuevos que permitirán mejorar el servicio urbano. La capital recibirá 30,6 millones de euros para sufragar la compra de 68 autobuses eléctricos, para la electrificación de las cocheras y para la adquisición de dos nuevas unidades del tranvía que se incorporarán en 2024. Los primeros buses 100% eléctricos llegarán a la ciudad en octubre. Forman parte del primer paquete de vehículos ya que el consistorio tiene como meta renovar de forma progresiva la flota para que en 2030 sea sostenible.

‘Digicity’: Los autobuses autónomos, también en Zaragoza

Zaragoza se ha convertido en un auténtico banco de pruebas de la movilidad sostenible y autónoma. Además de CAF, que desarrollará y testará la tecnología que permita circular a los tranvías de forma autónoma, Avanza también ha elegido a la capital para poner en marcha su primer autobús sin conductor. Este proyecto, Digicity, va a tener una duración de 26 meses. El plan está en su primera fase de ejecución, en la que se tendrá que definir «el laboratorio viviente» en el que se probarán los vehículos, es decir, en qué líneas y por qué zonas de la ciudad circularán estos novedosos autobuses. La inversión para poner en marcha este proyecto es de más de 9 millones de euros y más de la mitad, 5,4, provienen de los fondos europeos. Además de Avanza, están involucradas otras empresas relacionadas con la movilidad, como Irizar, el fabricante de los nuevos autobuses eléctricos que llegarán a Zaragoza este mismo año. Durante los 26 meses en los que va a estar funcionando este experimento se van a probar más de 50 innovaciones o «subproductos» basados en cinco grandes líneas de actuación que tienen como fin mejorar la seguridad vial en las ciudades, hacer los vehículos más sostenibles y, también, más conectados entre sí y a los propios usuarios

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