Kiosco

El Periódico de Aragón

UN CONFLICTO SIN FIN

La plantilla del autobús urbano vota a favor de mantener la huelga hasta enero

Los paros comenzarán el lunes si la negociación no prospera / La empresa y el comité se reúnen este viernes tras un encuentro sin grandes avances pero sin retrocesos

Un trabajador de Avanza, este miércoles, depositando su voto en una de las urnas habilitadas en las cocheras de la empresa para decidir sobre el futuro de los paros. | ÁNGEL DE CASTRO ÁNGEL DE CASTRO

Los autobuses urbanos de Zaragoza volverán a parar. La plantilla de Avanza, la empresa que gestiona el servicio, votó este miércoles en referéndum a favor de la propuesta de huelga realizada por el comité. En total se pronunciaron en las urnas 557 trabajadores de los 1.236 que conforman el censo, de los que 471, el 84,5% dieron su apoyo a las movilizaciones planteadas. Cuatro votaron en blanco y 78, en contra.

Las protestas de la plantilla volverán a hacerse, por tanto, evidentes y notables en las paradas de las líneas de la ciudad, y más aún siendo verano, cuando las frecuencias de paso aumentan. Aunque la huelga, por otro lado, nunca se ha ido, puesto que la convocatoria ha seguido vigente aunque los paros se hayan suspendido de manera puntual, como ocurrió en la última semana de junio, para favorecer el clima negociador. Asimismo, esta nueva convocatoria no deja de ser una continuación de la siguiente, puesto que por motivos legales entre ambas debe pasar un tiempo preestablecido y no pueden solaparse ambos llamamientos.

La votación de este miércoles se realizó de manera paralela a una nueva reunión entre Avanza y el comité de empresa para tratar de desatascar, de una vez por todas, la negociación que debe desembocar en la firma de un nuevo convenio colectivo.

Según fuentes de la empresa, la negociación avanzó este miércoles «hasta el punto» de haber podido zanjar algunos temas sociales y organizativos, por lo que se seguirá trabajando para buscar puntos de encuentro y llegar «pronto» a un acuerdo.

Pero la versión de Sattra, el sindicato que ostenta la mayoría en el comité, es muy diferente. Desde el comité consideraron que, en la reunión de este miércoles, «muchos de los temas planteados y sobre todo los importantes», tratados en las jornadas anteriores, «se han quedado sin respuesta». Tan solo consiguieron, afirman, algún compromiso en cuanto a «la parte social», si bien los representantes de la plantilla volvieron a exigir a la empresa que eleve su oferta económica, es decir, que garantice una mayor subida de los salarios teniendo en cuenta el IPC y la situación inflacionista actual. Consideran que una empresa «que tiene garantizado el beneficio» por el contrato que mantiene con el ayuntamiento debe, por lo menos, garantizarles el mantenimiento del poder adquisitivo.

Ambas partes, no obstante, tendrán una nueva oportunidad para ponerse de acuerdo en una nueva reunión en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje que se celebrará este viernes.

Sin embargo, a pesar de la falta de avances evidentes que hagan posible un acuerdo inminente, las negociaciones han progresado en las últimas semanas todo lo que no lo habían hecho en año y medio. Esta vez, el acercamiento entre las partes puede acabar en firma, algo que no había ocurrido desde que se convocaron los primeros paros en febrero de 2021. El convenio lleva caducado desde 2019.

De lunes a domingo a partir de septiembre

La convocatoria de huelga refrendada por los trabajadores se prolongará desde el próximo 12 de julio hasta el 8 de enero, una duración más amplia de la que había propuesto Sattra. Fruto del debate con el resto de sindicatos que conforman el comité, se decidió alargarlos hasta el 2023, y también hacerlos más frecuentes.

Así, a partir del 12 de julio y hasta el 5 de septiembre, los paros serán todos los martes, miércoles y jueves, en tres franjas horarias de una hora. Este tramo de la huelga coincidirá además con los horarios de verano del bus, por lo que las esperas en las paradas podrían aumentar mucho.

Ya a partir de septiembre, los paros serían de lunes a domingo, también en tres franjas horarias, pero todas las semanas, y no en periodos alternos como hasta ahora. El comité, eso sí, está dispuesto a retrasar la entrada en vigor de las movilizaciones si las negociaciones «avanzan» de forma decidida.

El apoyo a los paros, a pesar de que no ha votado ni la mitad del censo (algo en lo que también han influido las vacaciones) supone un nuevo empujón para un comité que ha cambiado de mayorías este año después de que la justicia obligara a repetir las elecciones de hace unos años.

Compartir el artículo

stats